Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

El cambio climático y la piel

Vivimos momentos de cambios agitados, en los que casi todo se cuestiona. Cuando parecía que los países industrializados se mostraban dispuestos a planificar una estrategia común para reducir las consecuencias negativas del cambio climático, Estados Unidos, que parecía llamado a ser uno de los líderes de esta lucha, se ha descolgado del acuerdo. La economía a corto prima sobre el interés de la herencia futura, todo un manifiesto sobre la insolidaridad con las generaciones venideras.

La medicina, sin embargo, no entiende de estos 'planteamientos políticos y se centra, como siempre, en cuidar la salud. Y, en lo que respecta a la dermatología, parece claro que el cambio climático (si las advertencias de los científicos se confirman) tendrá su influencia sobre la piel. El aumento de la temperatura, la disminución de la humedad y el posible aumento de radiación solar vendrá a favorecer el fotoenvejecimiento, procesos alérgicos y dermatosis.

Se estima que alrededor del 50% de la población de los países industrializados desarrollará un proceso dermatológico maligno. En un 70% de los casos, estas afecciones podrán tener un origen ambiental.

Lo más prudente es adoptar, desde ya mismo, unos hábitos saludables preventivos para asegurar el buen estado de la piel. Hay que procurar mantener en el domicilio y en el lugar de trabajo un nivel permanente de humedad adecuada (entre el 30-40 por ciento), evitar los ambientes cargados y pulvígenos e hidratar convenientemente las zonas ásperas. Si los políticos no se ponen de acuerdo, al menos nosotros debemos hacerlo en beneficio de nuestra piel.

Miguel Aizpún

Publicado en la Página Web de la Fundación Piel Sana

 
Porqué nos arrugamos

Vivimos en una sociedad obsesionada por ser eternamente joven, o al menos, parecerlo.

La piel envejece de la misma manera que lo hace el resto de los órganos de nuestro organismo.

A medida que envejecemos observamos y sentimos ciertos cambios en nuestra piel, el órgano más grande y visible de nuestro organismo. La piel se va secando, arrugando y comienzan a aparecer manchas y signos de envejecimiento.

A medida que la piel envejece va perdiendo su elasticidad. El colágeno y la elastina, los tejidos que mantienen la tersura de la piel, se debilitan. La piel se vuelve más fina y pierde grasa, de manera que parece menos suave y gruesa.

La cantidad de arrugas de la piel depende en gran medida del tiempo que se ha estado expuesto a la acción del sol en el transcurso de los años. El sol es la causa principal de los cambios no deseados de la piel en el envejecimiento. También el tabaco, el estrés, etc. Juegan su papel en el envejecimiento de la piel y la genética que es muy importante.

Hay dos tipos de envejecimiento cutáneo:

Envejecimiento fisiológico o “normal”, que es la lógica consecuencia del paso del tiempo. No tiene tratamiento medico dermatológico, pudiendo tan sólo mejorar con tratamiento quirúrgico.

Fotoenvejecimento, que es un proceso totalmente diferente al envejecimiento fisiológico, pero al igual que éste provoca las indeseables arrugas. En este caso éstas son el resultado de una continuada exposición al sol o a otras fuentes de radiación ultravioleta, que son responsables de cambios cutáneos indeseables, como arrugas, asperezas, etc. El fotoenvejecimiento es al menos parcialmente reversible con fotoprotección y un adecuado tratamiento.

Los factores responsables del fotoenvejecimiento cutáneo son:

Factor genético, el envejecimiento está programado genéticamente; la piel de cada persona envejece de manera diferente y en diferentes momentos.

Tabaco, que tiene consecuencias nefastas debido al efecto vasoconstrictor de la nicotina, que disminuye la oxigenación cutánea.

Agresiones medioambientales, frío, sequedad, polución, viento,…, atacan continuamente nuestra epidermis.

Factores nutricionales, carencia de Vitaminas A, E, C y de oligoelementos como Cobre, Selenio, Cinc,…

Factores mecánicos, el movimiento repetitivo de los músculos de la cara acentúa las arrugas.

Carencia de estrógenos en la mujer, fenómeno ligado a la menopausia.

Influencia del sol, gran responsable del envejecimiento cutáneo de la cara, manos, escote y nuca.

Desde siempre la mujer y cada vez más el hombre, ha estado preocupada por su aspecto, pero es a partir de la segunda mitad del Siglo XX cuando el culto al cuerpo la estética adquiere mayor importancia.

El ser humano ha adquirido un grado de salud, vivimos más años y con mejor salud y ahora quiere adquirir un grado importante de belleza.

Vivimos en una sociedad obsesionada por ser eternamente joven, o al menos, parecerlo.

Dar respuesta al fotoenvejecimiento cutáneo forma parte cada vez más de la práctica dermatológica. Cada vez más personas solicitan la opinión del dermatólogo para el tratamiento en relación a las arrugas, manchas de la cara, etc. Los diversos tratamientos que usamos siempre buscan una renovación celular para eliminar las células “envejecidas” y aportar una piel con mejores cualidades cosméticas.

Existen diferentes tipos de tratamientos: farmacológicos, peeling químico, la toxina botulínica, el ácido Hialurónico y diferentes tipos de rellenos, el láser, etc.

Los tratamientos farmacológicos intentan promover una diferenciación celular para que sea la misma célula la que elimine el daño causado por la radiación solar.

Usamos sobre todo el ácido retinoico y sus derivados (retinoides), los alfahidroxiacidos (ácido glicólico, láctico, etc)

El peeling químico es una técnica dermocosmética mediante la cual destruimos las capas más superficiales de la aplicación, por la aplicación de un agente químico, cuyo objetivo es el de que el organismo reponga las capas destruidas, generando de este modo otras nuevas, las cuales tendrán células más jóvenes y de mayor vitalidad, y por supuesto de mejores cualidades estéticas.

Para las manchas de la cara podemos usar fármacos como la Hidroquinona, el ácido azelaico, el ácido kojico, etc. Pero si se trata de lentigos solares el tratamiento con excelente resultado es el láser.

Para las arrugas empleamos la toxina botulínica, que sigue siendo un excelente tratamiento. También usamos otros fármacos o las técnicas de láser o la cirugía.

Será el dermatólogo en cada paciente, después del correspondiente estudio el que opte por una u otra técnica o combine varias técnicas.

No olvide que unos hábitos de vida saludable son vida y salud para la piel.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 13 de Junio de 2017

 
Lesiones dermatólogicas en los pies de los deportistas

Los procesos cutáneos en los pies en la práctica del deporte son muy frecuentes. Vamos a citar, no todos, pero sí los más frecuentes:

Los hematomas de las extremidades de los dedos de los pies se presentan bajo la forma de manchas azules que se localizan en la extremidad de los dedos más largos, habitualmente el 1º o 2º. Suele cursar con dolor espontáneo en las zonas presionadas y es consecuencia de frenados bruscos sobre suelos rugosos particularmente cuando se emplea calzado muy corto que comprima los dedos o bien inversamente cuando se utilizan zapatos o zapatillas muy grandes que obligan a choques agresivos sobre los extremos del calzado. Se presentan preferentemente en los corredores de fondo por la necesidad que tienen de cambiar de calzado con gran frecuencia.

El hematoma subungueal se suele localizar en el primer dedo y es muy frecuente en los jugadores de tenis y padel. Sobreviene por la fuerte presión que en este deporte se ejerce sobre la porción distal de este dedo y se manifiesta por una mancha negra frecuentemente dolorosa ubicada en la lámina ungueal. Circunstancialmente puede llegar a caer la uña.

Este tipo de hematoma también puede encontrase en los maratonianos y en los esquiadores de fondo y afecta preferentemente en el 4º o 5º dedo.

La uña encarnada es una afección multifactorial muy frecuente en el deportista ya que afecta a toda clase de deportes excepción hecha de la natación.

El borde de la uña se clava en la piel vecina originando una importante irritación y/o una infección subyacente que puede obligar a la suspensión total de las actividades. Para su curación, independientemente de los cuidados antisépticos locales, por lo general se impone la práctica quirúrgica.

Los nódulos de los atletas son tumores benignos de tipo nodular que se instalan preferentemente en futbolistas, surfistas y boxeadores en forma de pequeños nódulos fibrosos a nivel de la creta tibial anterior, firmes, asintomáticos, simétricos e intradermicos. También pueden encontrarse a nivel de las rodillas o en el dorso de los pies.

Las flictenas son consecuencia de microtraumatismos localizados repetidos, por fricción del calzado con una superficie dura, favoreciendo su aparición el calor y la humedad. Los deportes que más las determinan son el atletismo sobre pista, fútbol, voleibol, maratón, marcha, padel y tenis.

Las úlceras post-traumáticas también se producen con una cierta frecuencia, localizándose sobre todo en zonas de presión y roce.

Las lesiones cutáneas relacionadas con el frío, van unidas a deportes, sobre todo de montaña: esquiadores y montañeros. Sobre todo las congelaciones que son lesiones localizadas debidas a la acción directa del frío en el curso de una exposición más o menos larga a una temperatura inferior a cero grados centígrados. Afectan esencialmente a las partes descubiertas del cuerpo (manos, orejas y nariz) y a los pies por su humedad habitual. Los deportistas más afectados como he dicho son los esquiadores de fondo y los montañeros. El aspecto clínico varía según el grado de afectación, superficial o profundo.

Los sabañones o eritema perneo son lesiones consecutivas a una exposición prolongada a una temperatura fría, entre 8 a 10º C, poco intensa, pero con fuerte grado de humedad. Se presentan particularmente en todos los deportes de invierno y de alta montaña en determinadas épocas.

La urticaria y angioedema por el frío, son afecciones poco frecuentes. Se presentan en particular en los deportes acuáticos en lagos, ríos y riberas frías. El test del cubito de hielo facilita el diagnóstico y permite distinguir las formas típicas de las atípicas. El tratamiento se basa en medidas preventivas (evitar los baños en aguas frías) y en la aplicación de cremas suavizantes.

Los eczemas o dermatitis de contacto son frecuentes en la práctica deportiva y se localizan preferentemente en las zonas de contacto, fricción o presión. Los provocan en especial el caucho de las zapatillas de tenis o gimnasia, los colorantes del cuero, productos del curtido (cromo) y las bandas adhesivas utilizadas con frecuencia por los deportistas para sostenerse determinados ligamentos o músculos (rodilleras, muñequeras) o para evitar el contacto del cabello (cintas o gorras).

Es importante citar la Dishidrosis palmo-plantar. Son más frecuentes en épocas de calor (primavera y verano) y humedad y favorecidas por el sudor. Se localizan sobre todo en los dedos de los pies y las manos. Aparecen pequeñas vesículas sobre todo en las caras laterales de los dedos. Se acompañan de picor y requiere un diagnóstico preciso por el dermatólogo.

En los procesos cutáneos producidos por bacterias, virus o hongos resaltaría las verrugas plantares y las micosis que serán motivo de otro artículo.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 20 de Junio de 2017

 
Saber envejecer

Saber envejecer es una de las asignaturas más importantes de la carrera de la vida. De aprobarla o no, depende la felicidad de un tercio (tal vez, más) de nuestra existencia.

El gran teórico italiano del Derecho y la Política, Norberto Bobbio, fallecido a los 94 años, aconsejaba ingresar en la vejez con el convencimiento de que la vida ha sido generosa y que nos ha reportado muchos éxitos y buenos momentos, más por buena suerte que por nuestros méritos. En esa dinámica se debe seguir confiando, porque el último tramo de la vida también guarda bastantes sorpresas positivas.

El tiempo pasa. Pero no pasa igual para todo el mundo, ni tampoco sus efectos son los mismos. Con el paso de los años, un buen vino se hace gran reserva y un mal vino empeora hasta el vinagre.

Todos conocemos, seguramente, alguna o varias personas que, a pesar de su juventud, nos parecen viejos, por sus reacciones, sus comportamientos o su particular visión de la vida. Y, en cambio, hombres y mujeres de edad avanzada nos sorprenden gratamente en sentido contrario.

Salvo algún que otro lunático que no merece ser tomado en consideración, todos coincidimos en aceptar que, desde que el hombre nace, está orientado hacia la muerte. En un desarrollo normal, ese camino atraviesa países muy distintos, pero de fronteras muy borrosas que, frecuentemente, confunden a una parte de su población. La niñez es el país de los sueños. El país de la juventud es el de la vitalidad y su atmósfera está hecha de grandes ideas y proyectos. El país adulto es el del equilibrio entre la fuerza y la experiencia de sus habitantes: por eso es conocido también como la tierra de la plenitud. Finalmente el país de la vejez, como fronterizo a la nación oscura de la muerte, tiende a los cielos nublados y a tormentas de nieve y granizo (algunos las llaman achaques, depresión o desvalimiento) que obligan a sus habitantes a ponerse frecuentemente a cubierto, si no quieren perecer, bien por un impacto especialmente agresivo o de una lenta, pero pertinaz descarga que acaba sepultándolos.

La vejez es también un país lleno de contrastes. En primer lugar, porque, mientras una buena parte de quienes habitan este territorio reniegan de él, quienes no han llegado todavía a sus confines desean hacerlo. Como advirtió Marco Tulio Cicerón, hace ya 2000 años, la vejez puede ser mala, pero no llegar a ella es mucho peor, ya que equivale a la muerte en edad más o menos temprana. Y todos aspiran a disfrutar de una vida lo más larga posible. En segundo lugar, porque el país alberga una gran diversidad de regiones, que son más o menos confortables en función de lo que sus pobladores hayan traído de los países por los que han pasado antes. Para quienes llegan con las manos vacías desde la niñez, la juventud y la madurez, la vejez les resulta verdaderamente insoportable.

El propio concepto y la percepción de la vejez también han experimentado grandes transformaciones. El notable aumento de la esperanza de vida hace que se ingrese en esta etapa de la vida mucho más tarde. Además, la mejor calidad de vida motiva que la mayoría llegue a la tercera edad en condiciones más favorables. Personas de edad avanzada realizan hoy tareas y protagonizan acontecimientos e ilusiones impensables hace unos años. Ocupan el tiempo de forma muy variada, cuidan su aspecto físico e, incluso, tratan de alcanzar metas a, las que no pudieron llegar en etapas anteriores. Ya no nos sorprendemos al enterarnos, a través de este o aquel medio de comunicación social, que alguien ha acabado una carrera e, incluso, el doctorado con sesenta o más años. O que, con esa edad, se practican deportes de alto riesgo, como el parapente, con los que, hasta hace poco, no se atrevían muchos jóvenes.

Hoy, las personas mayores viven una situación muy diferente y, por supuesto, muchísimo mejor. Mejor dicho, tienen en sus manos la posibilidad real de frenar en gran medida del deterioro propio del envejecimiento y disfrutar de esta etapa de la vida.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 6 de Junio de 2017

 
Tabaco y cuidado de la piel

Mucho se ha escrito sobre el impacto del hábito de fumar sobre la salud. Pero el protagonismo de las repercusiones más graves (especialmente, el cáncer de pulmón) ha provocado que se hable bastante poco de los efectos, también importantes, sobre otros órganos del cuerpo humano. Así ocurre, por ejemplo, con los aspectos referidos al cuidado de la piel, sobre los que el tabaquismo ejerce una influencia claramente negativa, tanto en el ámbito estrictamente clínico como en el estético.

Los fumadores de una cierta edad recordarán cómo el tabaco se erigía en acompañante habitual (hasta constituir casi un rasgo distintivo) de los principales héroes del celuloide, desde el sheriff defensor de la ley en el western hasta el sagaz detective del cine negro.

Las mujeres empezaron a fumar de forma masiva en nuestro país dos décadas más tarde que los hombres. El consumo del colectivo femenino sigue siendo el que más crece en España y las consecuencias sanitarias ya se dejan ver: enfermedades como el cáncer de pulmón se han incrementado de forma espectacular entre las féminas. Además, evitar las campañas publicitarias que vinculan sexo femenino, glamour y tabaco es una tarea prácticamente imposible.

Por lo que se refiere al cuidado de la piel, el tabaco incentiva su envejecimiento y la aparición de arrugas prematuras. La nicotina es también dañina para las fibras y la textura de la piel, además de provocar manchas amarillentas que afean los dedos que sostienen al cigarrillo y que delatan gráficamente a los fumadores.

El tabaco lesiona la piel del todo el cuerpo siendo esto más manifiesto en la cara porque se suman los efectos de los rayos ultravioletas del sol. Provoca deshidratación de la epidermis y destrucción de las fibras elásticas de la dermis con la aparición de arrugas y envejecimiento cutáneo prematuro.

El envejecimiento prematuro en la piel acusa más a las mujeres debido a las características de su piel, que suele ser más delicada que la de los hombres.

El British Medical Journal publicó, en 1985, un estudio del Dr. Douglas Model en el que se revelaba que la mayoría de los fumadores con más de diez años de hábito podían ser identificados a través del examen facial. De esta forma, la “cara del fumador” vino a definirse por una serie de rasgos característicos, tales como arrugas muy marcadas que contribuían a presentar un aspecto envejecido, una piel de apariencia atrofiada, semblante demacrado y manchas cutáneas de color púrpura.

Resulta evidente que el tabaco es el enemigo declarado de la piel y, por ello, de la estética. El atractivo que nos vendían en aquellas películas del lejano Oeste y de los sagaces detectives de los filmes policíacos venía a ser, en la realidad, tan falso como los grandes decorados de cartón piedra. Y, afortunadamente, desconocíamos el olor contaminado de su aliento.

Sería prolijo enumerar los efectos negativos del tabaco que, por otra parte, han sido tan publicitados que la relación vendría a cansar al lector. Aunque existen razones evidentes que aconsejan abandonar o, cuando menos, minimizar el hábito de fumar, tampoco se trata de demonizar a los adictos del tabaco. Hay que ser positivos e inscribir la renuncia al placer de fumar en el contexto de un estilo de vida saludable, a la postre mucho más placentero. Si se coloca la adicción al tabaco en una balanza, ponderando sus ventajas e inconvenientes, observará cómo los segundos superan ampliamente a las primeras. Y, como la vida, es un proceso de elección continuada, hay que obrar en consecuencia. Procurando saborear al máximo la alegría que proporcionan las decisiones racionales.

Los efectos del tabaco en la piel:

  • Arrugas prematuras por alteración de las fibras elásticas.
  • Cabello reseco y quebradizo
  • Piel seca y atrófica
  • Olor corporal a tabaco.
  • Dificultad en la cicatrización.
  • Favorece el Cáncer de labio.
  • Agrava los melanomas.

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 30 de Mayo de 2017

 
Cuidar la piel, una saludable rutina

La preocupación por la estética, para ser realmente beneficiosa, debe partir de un planteamiento saludable. En este contexto, higiene y salud son dos buenos aliados. Sobre esta base debe fundamentarse la verdadera estética.

La constancia, un factor esencial para triunfar en la vida, también resulta muy importante para el cuidado de la piel. Los dermatólogos sabemos por experiencia que muchos tratamientos reducen o pierden su eficacia debido a la falta de constancia por parte de los pacientes.

La asimilación de hábitos saludables hasta convertirlos en una beneficiosa rutina no constituye, sobre todo en los inicios, una tarea fácil, pero el esfuerzo merece la pena. Tanto que el resultado práctico viene a ser esa piel cuidada e hidratada que es particularmente admirada por quienes han sido, para su desgracia, inconstantes.

La sana rutina de cuidar la piel, para ser verdaderamente efectiva, necesita de la dirección de un dermatólogo de confianza. De esta forma, la tarea será, además, mucho más sencilla y eliminará los frecuentes y perniciosos errores de quienes optan por el consejo del amigo o el autotratamiento.

El dermatólogo se ocupará de prescribir los tratamientos clave que deben ser aplicados en función de las características de cada paciente, administrando adecuadamente los tiempos y seleccionando los productos más convenientes para cada tipo de piel.

En esta saludable rutina del cuidado de la piel no caben frases tan habituales como “esta crema es buenísima (depende del tipo de piel para que, efectivamente, lo sea) o comportamientos tales como el acostarse con la piel sucia o sin desmaquillar. La adecuada selección en productos y tratamientos constituye una tarea especializada, que corresponde al dermatólogo, el profesional específicamente preparado para estos cometidos.

Si a nadie se le ocurre tratarse por su cuenta el cuidado de la boca, el pulmón o la vista, ¿por qué no ha de ocurrir los mismo con la administración y aplicación de productos y tratamientos relacionados con la piel, que es el espejo de nuestra salud?. Debemos confiar al dermatólogo la hoja de ruta para el establecimiento y desarrollo de esta saludable rutina, que se encargará de proteger la piel a lo largo de nuestra vida.

Para tener una piel sana lo primero es tener unos hábitos de vida sana. En la piel se refleja todo nuestro interior, la piel, la mente y nuestro cuerpo caminan por la vida muy unidos. Hay que cuidar el cuerpo y la mente y cuidaremos nuestra piel.

Es importante una buena y equilibrada alimentación. Realizar ejercicio físico. No fumar. No abusar del alcohol. Beber suficiente agua cada día. Evitar el estrés y tener una actitud positiva ante la vida.

El cuidado de la piel empieza por conocer tu piel, sobre todo si es una piel sensible que necesitará unos cuidados especiales. Es fundamental una buena higiene de la piel, una adecuada hidratación y una buena fotoprotección.

Se debe realizar una correcta fotoprotección solar. Las hidratantes deben llevar un índice de protección mínimo 20 ó 30. Y en muchos casos el dermatólogo prescribirá fotoprotección 50+. Si se expone al sol lleve la cabeza cubierta, gafas de sol, ropa adecuada y el fotoprotector adecuado.

Use los cosméticos adecuados a su tipo de piel, edad, etc. Su dermatólogo le aconsejará. Si desea o precisa tratamiento consulte a su dermatólogo.

Vigila tus lunares en una autoexploración mensual y si ves cualquier alteración en alguno de ellos acude a tu dermatólogo, por ejemplo, si crece, sangra, cambia de color, pica, duele, etc. No lo olvides una mancha que cambia puede cambiar tu vida. Si aparece una lesión en tu piel o tienes una herida que no cura acude al dermatólogo.

El pelo y las uñas forman parte de la piel. Cuídalas y ante cualquier problema acude al dermatólogo.

Los cuidados de la piel no son lo mismo en la infancia, adolescencia, madurez o vejez. Ni son lo mismo en verano o en invierno. Ni son los mismos en todas las pieles. Hay que personalizar los cuidados y los tratamientos.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 23 de Mayo de 2017

 
Congreso Nacional de Dermatología

El Dr Miguel Aizpún ha asistido al Congreso Nacional de Dermatología celebrado en Madrid del 10 al 13 de mayo de 2017 donde también acudió a la reunión de la Fundación Piel Sana de cuya página web es habitual colaborador.

IMG 0801

 
El acné de la mujer adulta

Tradicionalmente, el acné es un trastorno cuya imagen se asocia estrechamente con la pubertad. Y es cierto que la incidencia en este segmento de edad es elevada, ya que se estima que, entre el 50% y el 95% de los adolescentes de países occidentales, sufre o ha sufrido esta afección. Y también debemos aceptar que la relación entre este trastorno y la adolescencia justifique el apelativo “acné vulgar” con el que se tipifica en dermatología.

Sin embargo, la creciente incidencia del acné entre los adultos, especialmente en el ámbito femenino, exige una gran atención por parte de los dermatólogos. Nada menos que el 30% de las mujeres mayores de 25 años (frente a un 5-7% de varones) sufre actualmente este trastorno, que justifica su clasificación como “acné hormonal” para diferenciarlo del centrado en la pubertad.

El acné tardío o el acné de la mujer adulta suele localizarse alrededor de las comisuras de los labios, el mentón y el cuello.

Los rasgos diferenciadores del acné hormonal exigen también un tratamiento específico, más orientado a la inflamación que a los comedones, los clásicos puntos negros del trastorno en la pubertad. Hay que vigilar también la propensión a las cicatrices, ocasionada por el hecho de una piel más madura y sensible.

En esta edad adulta influyen también factores desencadenantes o agravantes, como el hábito de fumar, el estrés o la ansiedad. La ya generalizada incorporación de la mujer al mercado laboral y el endurecimiento de las condiciones provocado por la crisis son elementos que, posiblemente, hayan contribuido a explicar la creciente incidencia de este tipo de trastorno.

El chocolate no es el gran enemigo. No se ha podido demostrar una relación directa, aunque últimamente, hay estudios que demuestran que alimentos de índice glucémico alto (golosinas, pasteles, etc) pueden en algunas personas favorecer el acné.

Las lesiones de acné suelen aparecer en el momento más inoportuno: una entrevista, una fiesta, etc. Se piensa que la solución, aunque sea una mujer adulta, es manipularlo hasta hacerlo desaparecer y disimularlo. Los dermatólogos aconsejamos no tocarse los granos, porque la consecuencia va a ser que la infección se propague a otras zonas, que vuelva a aparecer la lesión al poco tiempo, mayor y que se formen cicatrices.

En muchas ocasiones se desarrolla en personas que no tuvieron acné en su juventud y otras veces son mujeres que lo desarrollaron en su día, y que una vez controlado, no han seguido los cuidados cosméticos prescritos por su dermatólogo con constancia y minuciosidad. O bien pasaron a usar cosméticos inadecuados para su piel, con exceso de grasa, a veces mal aconsejada, pensando que debían prevenir la aparición de arrugas, cuando se sabe muy bien que un cutis graso envejece mejor que un cutis seco y la aparición de arrugas es mucho más tarde. También se puede dar el caso que haya alguna alteración hormonal que reactive el acné.

El acné (especialmente en la edad adulta) hace imprescindible un tratamiento integral, dada la influencia psico-social de esta afección. De hecho, las imbricaciones psicológicas resultan, en ocasiones, más graves que las estrictamente clínicas. Ello vuelve a poner de relieve la importancia de la relación entre médico y paciente, en el contexto de que el dermatólogo es el único profesional específicamente cualificado para tratar un trastorno de amplia incidencia e imbricaciones como es el acné.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 28 de Marzo de 2017

 
El sol importado

En este mundo globalizado, donde los intercambios son numerosos y constantes, importan tanto las enfermedades típicas de un país como las importadas.

De ahí que no resulte extraño que la Sociedad Danesa del Cáncer haya puesto en marcha la campaña “Ayuda a un danés” para proteger a sus turistas de los riesgos que implica la exposición incontrolada al sol cuando eligen destinos famosos por sus playas. Concretamente, los videos divulgativos publicitados por esta campaña utilizan los idiomas español, francés, italiano, griego y tailandés.

“Querida España, Dinamarca necesita su ayuda. Los daneses amamos su país, sin embargo hay un problema, el fuerte sol daña nuestra delgada piel y cada día muere un danés de cáncer de piel. Ustedes ya tienen bastante con lo suyo, pero les rogamos respetuosamente su apoyo. Ayuden a un danés al sol”.

La campaña es muy oportuna, si se tiene en cuenta que, entre los motivos que la justifican, se aporta el dato de que cada día muere un ciudadano danés víctima del cáncer de piel. Y la ayuda que se solicita a los habitantes de los países soleados puede resultar muy efectiva si, como ocurre en el caso de España, instituciones como la Academia Española de dermatología se han volcado, desde hace años, en campañas de concienciación para prevenir los efectos dañinos de una exposición solar sin las debidas precauciones.

La efectividad de estas campañas, en las que la AEDV ha jugado un papel muy destacado, se refleja en una estadística muy reveladora. Mientras Dinamarca tiene un porcentaje de 19,2 nuevos casos de melanoma por cada 100.000 habitantes, en España este índice baja a los 6,9. Un país, donde el sol está presente en la vida cotidiana y actúa como reclamo, tiene menos de la mitad de casos de este subtipo de cáncer de piel que otro donde es importado por sus turistas en lo que respecta a sus efectos negativos. Por tanto, resulta evidente que la concienciación de los ciudadanos españoles respecto al sol puede resultar muy beneficiosa, no sólo para ellos mismos, sino también para los visitantes daneses, en sintonía con la ayuda solicitada por la campaña. Y también supone una nueva demostración del acierto de estas actuaciones en beneficio de la salud pública y un estímulo para perseverar en el esfuerzo.

Me parece interesante resaltar algunos datos de una macro-encuesta mundial del profesor en la Escuela de Medicina y Ciencias de la salud de la Universidad George Washington. Se hicieron cerca de 20.000 encuestas on-line a participantes de 23 países de todo el mundo, y los resultados muestran una gran inequidad geográfica en los hábitos de prevención de cáncer de piel.

Crema protectora y gafas de sol son las medidas de prevención más frecuentes. A mayor nivel educativo, mayor consciencia de la necesidad de protección. Las mujeres muestran una mayor preocupación y conocimiento.

España es uno de los países en donde se está logrando, cada vez más, una concienciación en el uso de una buena fotoprotección solar.

Australia es el país que mejor ha trabajado para lograr una buena concienciación solar y en la prevención del cáncer de piel.

Los países del Norte de Europa, Noruega, Suecia, Dinamarca o Rusia, no son lo suficientemente conscientes de los riesgos que supone una sobreexposición solar sin la fotoprotección adecuada sobre todo en sus vacaciones en países soleados como el nuestro.

Por ello la Danish Cancer Society ha pedido “ayuda” a los ciudadanos españoles para que, cuando vean a un danés buscando bronceado, que acabará en un rojo cangrejo, les alerten y les recomienden ponerse a la sombra o echarse crema. Toda esta campaña se ampara bajo el lema Ayuda a un danés.

 

Miguel Aizpún.

Publicado en La Rioja el 14 de Marzo de 2017

 
<< Inicio < Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Próximo > Fin >>

Página 2 de 14