Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

No a la automedicación

La pasada semana en esta página médica de los martes, publicábamos una noticia de EFE: cuatro de cada diez españoles aseguran tomar antibióticos sin receta para tratar los dolores de garganta y los catarros. Esto me ha hecho reflexionar, una vez más, sobre la automedicación en España. Y me he decidido a escribir, esta semana, sobre este importante problema.

Tomar fármacos por iniciativa propia sin que sea prescripción médica es automedicarse. Y resulta que es España uno de los países europeos en los que más se sigue esta costumbre que desaconsejan los expertos (médicos, farmacéuticos, etc,...) por los riesgos que entraña para la salud.

Los fármacos más comunes en la automedicación son los antibióticos y los analgésicos. Hay que tener en cuenta que, incluso con los medicamentos que no requieren receta para su adquisición, hay que tener cuidado, según indican los expertos, y leer el prospecto correspondiente y consultar al farmacéutico.

Los antibióticos son fármacos que se emplean en el tratamiento de infecciones y que destruyen la bacteria o el hongo que las causa. Son medicamentos que requieren receta médica, aunque son los más comunes en la automedicación.

Aunque gracias a la aparición de los antibióticos, el mayor éxito de la medicina del siglo XX, se ha conseguido controlar la mayoría de las enfermedades infecciosas en los países desarrollados, todavía suponen un problema sanitario y económico a nivel mundial.

En la actualidad hay una serie de enfermedades infecciosas que requieren una atención especial por su creciente incidencia y, en muchos casos, la dificultad para tratarlas se debe a las resistencias a los antibióticos que han aparecido debido al amplio uso, no siempre correcto, que se ha hecho de estos fármacos durante años. Tomar antibióticos cuando no se necesitan hace que las bacterias se hagan resistentes a ellos. Es decir, que cuando se adquiera una infección por una bacteria, el antibiótico ya no tendrá efecto sobre ella y, por tanto, no se curará la infección.

En España, en los años cincuenta, la aplicación de la antibioterapia se tradujo en una disminución del 70% de la mortalidad atribuible a las infecciones. No obstante, la propia efectividad de estos fármacos frente a enfermedades infecciosas ha favorecido su utilización masiva e indiscriminada y, de esta forma, han reaccionado desarrollando mecanismos de autoprotección y de resistencia.

Cuando el médico indique la administración de un antibiótico, debe seguir todas sus instrucciones en cuanto a la dosis que se debe tomar y la duración del tratamiento. A este respecto, es fundamental seguirlo hasta el final, pues las resistencias de las bacterias a los antibióticos aumentan cuando estos se toman de forma irregular. Por eso, la primera norma que asegura la utilización correcta de una medicación es seguir las indicaciones del médico que lo recete. Según diversas estadísticas, los antibióticos constituyen el 10% del total de consumo de fármacos, siendo recetados en un 90% en el ámbito de atención primaria.

Además, es importante leer detenidamente sus normas de uso, que están recogidas en el prospecto que se incluye en el envase del fármaco. También se recoge otro tipo de información que permite conocer por ejemplo, la composición del medicamento, clave para evitar posibles alergias o mezclas con otras sustancias que puedan entrañar riesgo. Los efectos adversos desaconsejan afrontar una situación determinada como conducir o fijar la atención. Igualmente, existen indicaciones especiales para personas que tienen ciertas patologías o atraviesan especiales circunstancias que duplican los riesgos. Es importante conservar bien los medicamentos según las indicaciones del prospecto. Mejor conservar en su embalaje original. Evitar el consumo de alcohol o cualquier droga cuando se esté tomando medicamentos.

La automedicación sin control médico o farmacéutico compuerta una serie de riesgos para la salud que en muchos casos son desconocidos por los ciudadanos:

• Toxicidad: efectos secundarios, reacciones adversas y en algún caso intoxicación.

• Falta de efectividad porque se utilizan en situaciones en las que no están indicados. Por ejemplo, a veces se toman antibióticos por tratar procesos víricos ante los que no son efectivos. Dosis inadecuadas. Tiempo de administración incorrecto.

• Dependencia o adicción.

• Enmascaramiento de procesos clínicos graves y por lo tanto retraso en el diagnóstico y en el tratamiento.

• Interacciones con otros medicamentos o alimentos que la persona está tomando. Puede haber una potenciación o una disminución del efecto del medicamento.

• Resistencias a los antibióticos.

Los médicos, y especialmente los médicos de familia, tratamos todos los días de evitar con nuestros consejos la automedicación en nuestros pacientes. Ustedes también deben de concienciarse para no automedicarse. Confíen en su médico.

Dr. Miguel Aizpún.

Publicado en La Rioja el 28/01/2014

 
Niño Atópico

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel, de evolución por brotes, que provoca una alteración inflamatoria de la piel y que afecta a la calidad de vida de los pacientes y de su familia, sobre todo los padres.

Afecta a todas las razas y es cada vez más frecuente, sobre todo en los países industrializados. En los años 60, afectaba a un 2 ó 3% de los niños escolarizados, en los años 80 a un 9 a 12%, y a partir de los 90 a un 12 a 15%, y en el momento actual, según estudios recientes afecta ya a un 20 a 25% de los niños; dándose sobre todo en las grandes ciudades y en niños de clase media y de clase alta. Se calcula que suponen un 25% de las consultas de dermatología.

Sus manifestaciones comienzan habitualmente en la primera infancia, se alternan brotes de actividad e inactividad y suele ir mejorando con la edad. Aproximadamente del 70 al 80% de los pacientes ya no tienen brotes a partir de la pubertad.

Las lesiones pueden aparecer en cualquier parte de la piel. Son niños de piel seca e irritable, y las lesiones son placas rojas, escamosas y como característica importante se acompaña de picor, la mayoría de los casos de picor intenso que hace que sean niños irritables, que lloran, inquietos, con trastornos en el sueño, etc., afectando a la calidad de vida del niño atópico y de su entorno. El niño se rasca y a veces sobreviene la infección de las lesiones que hay que controlar.

Es una enfermedad de la piel que se puede acompañar de Rinoconjuntivitis y Asma, lo que se conoce por "triada atópica".

Es una enfermedad que les afecta a la calidad de vida, por lo que es muy importante ya en la primera visita explicar bien a los padres lo que es esta enfermedad. Va a ser muy importante la colaboración padres y dermatólogo. Es importante abordar esta enfermedad desde la vertiente clínica, pero también desde el impacto social y la afectación en la calidad de vida desde un punto de vista multidisciplinario para hacer un tratamiento individualizado.

Será muy importante explicarles a los padres que es una enfermedad multifactorial, donde la genética (predisposición familiar) es muy importante. Pero en la causa de la enfermedad también intervienen otros factores además de la genética: factores inmunológicos, factores infecciosos y factores externos como alimentos, neumoalérgenos y psicosomáticos.

El diagnóstico se realiza por el dermatólogo a través de la historia clínica, exploración de las lesiones, etc. Es una enfermedad bien conocida por los dermatólogos, que ven con frecuencia y que no suele suponer ningún reto su diagnóstico. Si existen otras manifestaciones como rinitis, asma, etc, el dermatólogo solicitará análisis de sangre, pruebas alérgicas, etc, y la colaboración necesaria con el alergólogo.

En el tratamiento y prevención de la dermatitis atópica va a ser muy importante el cuidado y la higiene de la piel de estos pacientes.

Por vía tópica se suelen emplear los corticoides sobre todo no fluorados y los inmunomoduladores tanto el tacrolimus como el pimecrolimus. También los antihistamínicos etc. Cada atópico es "un mundo" y es importante personalizar un tratamiento personalizado, y será el dermatólogo el que decida en cada paciente el tratamiento adecuado. Es muy importante un buen y continuo seguimiento del paciente por el dermatólogo y los padres deben ser cuidadosos y constantes en el tratamiento, consultando cualquier duda.

CUIDADOS DE LA PIEL ATÓPICA:

Hidratación de la piel: debe hidratarse a diario utilizando productos hidratante o emolientes que favorecen la retención de agua en la piel. Se deben aplicar justo después del baño. Es importante no aplicar emolientes en las zonas donde haya brote activo, ya que puede empeorarlo.

Baño: El baño, además de relajar al niño, limpia, elimina las costras y facilita la aplicación posterior de los hidratantes y otros medicamentos. Se recomienda ducha o baño diario de cinco minutos de duración aproximada. Se debe secar bien con una toalla de algodón, sin frotar, y posteriormente aplicar una crema emoliente.

Ropa: Se recomienda llevar ropa de algodón holgada y evitar materiales como la lana u otros tejidos sintéticos que puedan irritar la piel. Se aconseja quitar las etiquetas de las prendas y evitar las costuras gruesas. La ropa debe lavarse y aclararse bien para eliminar los residuos de jabón o detergente. Se recomienda no usar suavizantes.

Higiene del entorno: se deben tomar las medidas adecuadas para disminuir los factores irritantes del entorno (polvo, tierra) y mantener una buena limpieza de la casa.

Deporte: el ejercicio físico es siempre bueno para un niño. E recomendable ducharse después de hacer deporte para eliminar el sudor que resulta irritante. También puede practicar natación cuando la piel esté libre de brotes, ya que el cloro de las piscinas los empeora. Es importante aclararse bien al salir de la piscina y aplicar a continuación una crema hidratante.

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja, el Martes 21 de enero de 2014

 
El Dermatólogo y los Nutricosméticos

Hasta la fecha, son muy escasas las publicaciones científicas que apoyan el uso de los nutricosméticos. Pero lo que resulta evidente es que a los dermatólogos nos corresponde el deber ético de poner los puntos en claro sobre este tema. –se trata de una obligación ética ya que, si no lo hacemos nosotros, esta función será asumida por otros con menos conocimientos científicos. Si entonces nos lamentamos, habremos de reconocer que no asumimos, en su momento, el papel que nos correspondía.

Una piel saludable requiere de una nutrición adecuada, tanto en calidad como en cantidad. Y ello implica toda una estrategia cosmética, orientada hacia la hidratación, el antienvejecimiento, el cuidado y la estética del cabello y medidas preventivas respecto a la exposición solar. Todas y cada una de estas vertientes constituyen ámbitos de actuación propios del dermatólogo. Por tanto, es precisamente el dermatólogo el especialista al que, por su cualificación profesional, corresponde la atención cosmética, desde la ineludible perspectiva de una piel sana.

Los nutricosméticos constituyen actualmente un campo de gran interés para el dermatólogo. Especialmente, porque las actuaciones en materia nutricional y cosmética no tienen edad pues, en definitiva, de lo que se trata es de potenciar las defensas del organismo en cualquier fase de la vida. La nutrición constituye, a nivel practico, una pieza importante del estilo de vida de cada persona. Un comportamiento vital que debe estar atento para proteger la piel de los numerosos ataques mecánicos, físicos y químicos (resultantes, tanto del metabolismo, como de una variada gama de factores ambientales).

Las preocupaciones cosméticas, tan extendidas y primadas en la sociedad actual, deben ser orientadas desde la perspectiva de una dieta saludable y de una estrategia de tratamiento diseñada por el dermatólogo, el especialista con la preparación científica adecuada para dirigirla eficazmente.

Miguel Aizpún

Publicado en Enero en la Web del Grupo de dermatología estética de la AEDV

 
Descuidar lo Pequeño

Las grandes preocupaciones motivadas por la crisis económica están provocando el descuido de las pequeñas cosas, entre ellas la patología, aparentemente banal, relacionada con la piel. Y, como ocurre con la vida misma, son, precisamente, estas engañosas minucias las que, cuando se abandonan, derivan en peligros muy considerables.

La vida enseña que, cuando desaparecen las pequeñas ilusiones, los días acaban siendo insoportables. Así ocurre también con algunas alteraciones en la piel que, tratadas precozmente por un dermatólogo, hubieran ahorrado serios disgustos posteriores a quienes no les concedieron importancia.

Los grandes momentos de la vida (tanto los positivos como los negativos) son muy pocos. Esas horas cruciales suelen igualar a los seres humanos. Como decía Manrique, a la hora de la muerte, corren parejos los ricos y los que están obligados a vivir del trabajo de sus manos. Sin embargo, lo que diferencia a unas personas de otras son los pequeños detalles que salpican el día a día y convierten a unos en adorables y a otros en lo contrario.

Esas atenciones iniciales son las que, a lo largo de los años, van marcando diferencias en la piel. El dermatólogo no es sólo el especialista adecuado para tratar las patologías de la piel; también lo es para prevenirlas. El pequeño detalle de una visita periódica a la consulta es la garantía de una estrategia beneficiosa, que evitará problemas y gastos mucho mayores.

Vivimos tiempos de obsesión por las grandes cuestiones que,

frecuentemente, sólo contribuyen a oscurecer nuestras vidas. Aciertan quienes son capaces de encender , cada día, una humilde lamparita para iluminar , no un siglo, sino un minuto. Las grandes palabras, por lo general, suenan a hueco. Suelen ser puro cartón piedra, como las milagrosas soluciones que prometen algunos ignorantes desaprensivos, en su intento de sustituir al dermatólogo.

Miguel Aizpún

Publicado en Diciembre en la Web del Grupo de Dermatología Estética de la AEDV.

 
Bienvenido 2014

Hoy, 31 de Diciembre, es Nochevieja. Aprovecho para desear a todos los lectores, de esta página médica, un Feliz año 2014.

Hoy, como todos estos días, son días de excesos gastronómicos. Así que aprovecho estas líneas también para dar un consejo: evitar el exceso y si se produce compensarlo.

En estos días de celebraciones vamos a compartir mesa, con familiares y amigos de distintas edades, quizá alguno de ellos, con cifras altas de colesterol, triglicéridos, azúcar, hipertensión, etc. Procuremos diseñar menús que se puedan adaptar a todos si es posible y que estos días no sean excusas para "saltarse el régimen". Si se está tomando medicación, cuidado con la ingesta de alcohol, no vaya a interferir con dichos medicamentos. No "vale" interrumpir la medicación para poder tomar alcohol.

Durante estos días se da un incremento de consultas en los Servicios de Urgencias de los hospitales, fundamentalmente por la ingestión excesiva de alcohol, lo que constituye un gran problema, no sólo en individuos sanos, sino sobre todo, en personas con antecedentes de enfermedad hepática, diabéticos o hipertensos. El alcohol no sólo afecta al hígado, sino también a otros órganos, en especial al páncreas y cerebro. Eviten bebidas de alta graduación y beban con moderación, sobre todo los jóvenes. No conducir después de haber tomado alcohol. Los padres deben recomendar a los hijos con firmeza, pero con respeto, para que tengan cuidado con el alcohol.

Es importante estos días buscar tiempo para realizar alguna actividad física y una buena opción puede ser caminar y mejor, si se realiza con familiares o amigos que pueda aprovecharse para conversar.

La Navidad, son días de vacaciones para los niños y pasan más horas en casa, y dado que son días de celebraciones suelen estar más excitados y es más fácil que se produzcan accidentes domésticos. Hay muchos adornos, algunos de cristal, velas, etc. Cuidado con los cortes y caídas. Cuidado con los niños, con las intoxicaciones y alergias alimentarias.

Una vez disfrutado de estos días e iniciado el nuevo año, es bueno hacer firmes propósitos para cuidar nuestra salud. Ya sé que es fácil hacer buenos propósitos y que lo difícil es cumplirlos. Vamos a intentarlo y no lo voy a poner muy difícil.

Realizar una alimentación sana y equilibrada disfrutando de los alimentos. No abusar de la sal, grasas y azúcares. Una alimentación sana es capaz de prevenir el 80% de las enfermedades cardiovasculares y el 40% de distintos tipos de cáncer. Como decía, el para mí nunca olvidado, Profesor Grande Covian, hay que comer de todo en "plato pequeño". Un buen consejo para evitar el sobrepeso. Se esta abandonando la dieta mediterránea y el sedentarismo cada vez es mayor. El 53% de los españoles tiene peso (1 de cada 2 españoles adultos tiene problemas con la báscula)

Se recomienda beber 2 litros de líquido al día.

No intente compensar los excesos de estos días, con dietas milagrosas. Cualquier dieta la realice siempre bajo control médico. La variedad de alimentos es la base para garantizar el equilibrio nutricional a cualquier edad.

Ejercicio Físico. No a la vida sedentaria. Hacer el ejercicio físico adecuado a la edad, al estado de salud y a las afecciones de cada persona. Nos va a aliviar el estrés, vamos a dormir mejor, vamos a tener mejor humor, mejor salud, un aspecto más joven, vamos a estar más ágiles y un largo etc. Recordemos el refrán: poca mesa, poca carne y mucha suela de zapato.

Alcohol con moderación.

No fumar.

Mantener la mente activa. El cerebro es un músculo y hay que ejercitarlo y cuidarlo. El cerebro se comporta en función del entrenamiento que recibe. Sobre todo a partir de los 50 años la actividad mental es la mejor manera de invertir en el cerebro.

No les voy a poner más "deberes", para hacérselo mas fácil. Vamos a empezar por cumplir estos propósitos y viviremos más. Para mi la mejor receta para una buena salud es comer sano, hacer ejercicio físico y mental y sentido del humor (hay que reír todos los días).

Quiero tener hoy un recuerdo para todas las personas que pasaran la Noche Vieja y Año Nuevo trabajando: Hostelería, Policía, Bomberos, etc. Y que este recuerdo sea muy especial para todos amigos y compañeros médicos, enfermería, auxiliares, celadores, etc. De los Servicios de Urgencia de nuestros Hospitales.

Publicado en La Rioja el Martes 31 de Diciembre de 2013

 
En Navidad, no descuides tu salud

Se acercan las fiestas navideñas, fechas en las cuales abundan las comidas familiares y en las que muchos de nosotros nos permitimos caprichos en la dieta que no nos hemos concedido el resto del año. Las digestiones pesadas y los empachos están a la orden del día. La faceta más relacionada con los excesos que, como no podía ser de otra manera, el "invitado inesperado" son los kilos de más y, lo que es peor, el aumento de las cifras de presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos. No hay que bajar la guardia y dejarse llevar por el ritmo vertiginoso que imponen estas fechas. La prudencia y el sentido común son nuestra mejor arma.

En estas fechas se produce un exorbitante aumento en el consumo de alcohol, su ingesta forma parte de la "tradición", pero el beber en exceso y la embriaguez produce una pérdida de control temporal sobre las facultades físicas y mentales. En estas fechas se da "el pico más alto del año" en consumo de bebidas alcohólicas. Esta ingesta excesiva se traduce también en un aumento de los accidentes de tráfico, ya que muchos conductores, sobre todo de mediana edad, cogen el coche sin haber bebido mucho, pero sí lo suficiente como para no poder conducir.

En cuanto al tópico de que el alcohol es digestivo, sobre todo tras una comida copiosa, no es así, lo único que ocurre es que la absorción se produce de forma más gradual, pero al final hay que digerirlo de todas formas.

Sirvan todos estos consejos que les doy a continuación para "sobrevivir" saludablemente a estas fechas:

1.-No abusar de las comidas, comiendo de todo pero en pequeñas cantidades y masticando correctamente. Planificar los menús con antelación y adaptar los horarios a las costumbres cotidianas. Un menú atractivo no tiene porqué estar reñido con la salud.

2.-Mejor sustituir el café de las comidas por infusiones que facilitan la digestión y evitan los gases como la manzanilla, el té verde o menta poleo.

3.-Evitar la ropa ajustada después de la comida y esperar al menos dos horas antes de acostarnos después de una cena copiosa para facilitar la digestión y evitar problemas de reflujo.

4.-Moderar el consumo de productos típicamente navideños como el marisco (por su alto contenido en grasa y ácido úrico), los turrones y el mazapán (por su alto contenido en azúcares y grasas.) y aumentar el consumo de verduras y frutas de temporada. A ser posible optar por dulces artesanales, con menos grasas industriales.

5.-Moderar el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente las de alta graduación; acompañar las principales comidas con una o dos copas de un buen Rioja es suficiente para satisfacer los paladares más exigentes. Una norma: evitar el exceso y si se producen compensarlos

6.-Contención al día siguiente. Tras una comida especialmente copiosa o calórica, debes compensar con la siguiente. Así, si a mediodía has comido mucho, por la noche opta por cenar más ligero.

7.-Muévete. Para aumentar el gasto energético, puedes aprovecha tus compras navideñas para desplazarte andando o da un largo paseo al día siguiente de una cena en la que te hayas excedido más. Aprovecha para caminar con algún familiar, amigo, etc.

8.-No te sientes en el sofá. Anímate a cantar y bailar tras las comidas y cenas, te ayudará a hacer la digestión y sentirte más ligero. Son fechas de celebración

9.-Procura evitar el alcohol. Ten en cuenta que contiene muchas calorías.

10.-Comida sosegada. Come despacio y charla con la familia durante la comida o la cena esperando un minuto entre bocado y bocado, dejando descansar los cubiertos en el plato.

Pero a mi pesar, son muchos para quienes la navidad no representa ese sentimiento de alegría y felicidad, por encontrarse enfermos, desempleados, haber perdido a un ser querido en fecha cercana o por el constante estrés que significa el clima económico y político de los últimos tiempos. Los psiquiatras advierten que estas fiestas, días de reuniones familiares, provocan en personas predispuestas inestabilidad emocional. Sobre todo en personas de edad que viven solas y que durante estas fechas tienen más tendencia a emocionarse con facilidad y a la melancolía. Son días en los que se reúnen las familias, por lo que las ausencias, por fallecimiento o distancia, se hacen más evidentes. Son fechas para dedicar un tiempo para ayudar a estas personas.

Por otro lado, en las fechas navideñas es cuando más atención prestamos a nuestro cuerpo debido al gran número de ocasiones especiales. Nos arreglamos más y queremos estar radiantes en todas las reuniones con familiares y amigos. Para conseguirlo debemos tomarnos nuestro tiempo y no dejar los tratamientos para el último momento. Cualquier procedimiento o tratamiento en la piel quien mejor lo va a realizar es el dermatólogo, quien mejor puede prevenir posibles complicaciones y quien mejor va a solucionar cualquier duda. Pero nunca olviden que "El mejor cosmético para la belleza es la felicidad".

Publicado en La Rioja el Martes, 24 de Diciembre de 2013

 
Un dermatólogo es para siempre

Las campañas de divulgación han conseguido que la sociedad mejore y amplíe su visión sobre la actividad del dermatólogo. Pero todavía hay quienes consideran que, al especialista en el cuidado de la piel, se recurre exclusivamente por motivos de embellecimiento femenino o de tratamiento de enfermedades.

La realidad es que el dermatólogo es un especialista necesario en todas las fases de la vida. El cuidado de la piel debe atenderse desde la infancia, poniendo los medios para suministrar una hidratación muy importante en una etapa vital donde la sequedad en la piel suele ser frecuente. El dermatólogo recomendará, en esos momentos, las cremas emolientes y preparados humectantes que, además de hidratar, tienen un efecto antiinflamatorio, epitelizante y anti enrojecimiento. controlará que la higiene sea correcta y evitará los abusos en la exposición al sol que, si se producen en la infancia, anticiparán el envejecimiento de la piel en la edad adulta.

La infancia es, precisamente, el tiempo adecuado para crear una cultura del sol saludable . Como ocurre en el propio desarrollo de la vida, en la piel del anciano se observan los cuidados o descuidos ocurridos durante los primeros años.

El dermatólogo juega un papel decisivo en la juventud, caracterizada por el inicio de la secreción puberal de hormonas, que influyen muy directamente sobre la piel. El acné se erige en protagonista de esta fase de la vida, ya que el 73% de la población comprendida entre 12 y 19 años sufre esta afección, cuyas imbricaciones psicológicas resultan, frecuentemente, más peligrosas que la pura clínica.

En la edad adulta, la piel adquiere su máximo equilibrio. En esta etapa de madurez, generalmente se está más preocupado por los cuidados de la piel, dada la importancia de la imagen.

Finalmente, los consejos del dermatólogo ayudan sustancialmente a un buen desarrollo del proceso de envejecimiento. En esta fase son muchas las afecciones que requieren tratamientos dirigidos por el especialista. En definitiva, el dermatólogo, como se dice de, es para toda la vida y quienes se preocupan por una piel sana, lo saben por.

Miguel Aizpún

Publicado en la Web Del Grupo De Dermatología Estética de la AEDV

 
A mal tiempo buena cara (Una reflexión sobre la Dermatología cosmética)

Uno de los efectos más peligrosos
de las crisis económicas (y de la actual, en particular) reside en el deterioro
individual de las personas. Esa rebaja de la autoestima viene a ser,
precisamente, el alimento básico para que la crisis prolongue su existencia y recrudezca
sus consecuencias negativas.

Algunos afectados por la adversidad
tienden a descuidar su aspecto y

la imagen física acaba siendo el
patético espejo de su desarme interior. De ahí que, tejiendo experiencias
acumuladas a lo largo de los siglos, la sabiduría popular aconseje poner
buena cara al vendaval que la azota ferozmente. Esta desafiante actitud
es el primero (y decisivo) primer paso para aliviar la desgracia.

Los españoles, curtidos por tantas
crisis, demuestran haber aprendido la lección. Un estudio de la Unión Europea revela
que nada menos que el 62% de los habitantes de nuestro país mantienen (y aún incrementan
) la inversión en tratamientos y productos relacionados con la belleza. De esta
forma, aspiran a potenciar su autoestima y se hacen más fuertes para
enfrentar las dificultades.

La dermatología cosmética cobra,
en estos momentos de crisis, un protagonismo especial. Es muy importante acudir
al dermatólogo, que es el especialista adecuado, para lograr un reforzamiento
de la autoestima a través de la mejora
de la imagen por el cuidado de la piel. Porque, si se toma el camino equivocado
de recurrir a profesionales sin la pertinente preparación científica, el loable
intento puede revertir en fracaso. Y ello, en época de crisis, resulta particularmente
peligroso.

Miguel Aizpún

Publicado en Noviermbre de 2013 en la Web del Grupo de Dermatología estética de la AEDV

 
La dificil asignatura de envejecer

Saber envejecer es el capítulo más
difícil de la asignatura saber vivir, para cuyo aprendizaje no existen libros
de textos oficiales y del que depende, en gran parte, la felicidad.

La vida llega sin manual de instrucciones
y en las primeras fases, nos hacemos la ilusión de que se trata de algo muy
sencillo. Pero poco a poco con la vida misma van surgiendo fases mejores y
fases menos buenas.

La mejora de la capacidad
adquisitiva y los avances científicos han contribuido sustancialmente a mejorar
los procesos de envejecimiento. Personas que, cronológicamente, podrían ser
considerados como ancianos ofrecen un buen aspecto físico y resultan
atractivas. Algo muy diferente de los ancianos de hace cincuenta años o más. La
dermatología ha jugado un papel muy importante en este cambio, ya que la piel,
objeto de los cuidados de esta especialidad, es la carta de presentación de
nuestro aspecto externo y, también, el espejo de nuestro mundo interior.

La vejez no está condicionada,
exclusivamente, por el mero paso del tiempo. La actitud personal resulta, pues,
muy importante para comentar cualquier estrategia que nos ayude a mejorar
nuestra calidad de vida en la vejez.

Personas de edad avanzada realizan
tareas y protagonizan hoy acontecimientos e ilusiones que nos resultaban
impensables hace unos años. Los dermatólogos debemos aprovechar este
planteamiento vital positivo por parte de nuestros mayores para procurarles los
mejores cuidados para su piel. Y estar muy atentos también a las etapas
anteriores de la vida porque la advertencia "si quieres saber qué viejo serás
fíjate en el joven que eres" también resulta válida para la piel.

El dermatólogo se ocupa de curar las
enfermedades de la piel pero también de cuidar la piel sana. El mantenimiento
de la piel sana es nuestro objetivo prioritario. En ese objetivo habrá que
personalizar el cuidado de la piel de cada paciente, según su edad, el tipo de
piel, su situación hormonal, climática, laboral, etc. En ese cuidado de la piel
va a ser muy importante lógicamente, la estética de la persona y van a jugar un
papel fundamental, el sol y el tabaco, por su capacidad de favorecer la
formación de arrugar y el envejecimiento de la piel, así como una inadecuada
alimentación, un exceso de alcohol, una no correcta hidratación, una descuidada
higiene, un no uso adecuado de los cosméticos, así como el estrés o una actitud
no positiva ante la vida. La sabiduría griega ya constató que, sin salud, no
hay belleza a ninguna edad.

El cuidado de la piel y por lo tanto
la estética de la misma, que es nuestra tarjeta de visita, irán unidos a unos
hábitos de vida saludables y esta vida sana se deberá iniciar desde la niñez y
la juventud. Los hábitos saludables, tanto físicos como mentales, ayudarán a
lograr el objetivo de una vida más feliz. El aspecto de la piel constituye uno
de los más expresivos síntomas del deterioro provocado por el envejecimiento.

Podemos afirmar que existe un
envejecimiento natural y otro producido por factores externos, como la excesiva
exposición solar, el tabaquismo y otros hábitos de vida poco saludables.

En realidad, la piel de las personas
mayores acusa, con el envejecimiento, un deterioro, en ocasiones más acusado,
que el que afecta a otros órganos del cuerpo humano. Por tanto, exige una
atención similar e, incluso, superior, a la que se dispensa a otras partes del
organismo, donde las revisiones periódicas con el dermatólogo, se han impuesto
como una obligación ineludible.

Realizaremos unos cuidados
cosméticos preventivos y reparadores con cosmética correctora y diversas
opciones de tratamientos.

La toxina botulínica es una técnica
minimamente invasiva que ha demostrado ser un excelente tratamiento para el
envejecimiento cutáneo. La toxina botulínica es el tratamiento más usado en la
actualidad para la corrección de las arrugas. Hay que aplicarlo periódicamente
y en manos expertas para que no se produzcan efectos secundarios.

En los rellenos va a depender del
tipo de relleno que utilicemos, ya que existe una gran variedad, y con ellos
conseguimos la corrección de las arrugas. Uno de los que con más frecuencia
utilizamos es el Acido Hialurónico por sus buenos resultados, aunque como es
sabido es temporal.

El láser ha supuesto otra revolución
en el tratamiento del envejecimiento de la piel. El resurfacing con láser es un
procedimiento cada vez más empleado para el rejuvenecimiento cutáneo, y se
puede realizar con diferentes tipos de láser.

En ese cuidado de la piel sana, no
nos debemos olvidar del cuidado de los anejos cutáneos sobre todo el pelo y de
las uñas.

 

Publicado en La Rioja el martes, 5 de Noviembre de 2013

 
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