Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

Cómo cuidar la piel de su bebé

Siempre hay que cuidar nuestra piel y tener unos hábitos de vida saludables, pero especialmente en los niños, porque los hábitos que se adquieren en la infancia, suelen perdurar a lo largo de la vida.

Hay que prestar mucha atención al cuidado de la piel en la primera infancia que incluye desde el nacimiento hasta los dos años y medio. En esta fase inicial de la vida, la piel, el cabello y las uñas que es de lo que nos ocupamos los dermatólogos, tienen sus particularidades que condicionarán el cuidado y atención del pediatra y en caso necesario del dermatólogo.

En esta fase de la vida la piel y sus anejos ya han adquirido una estructura y funciones similares a las del adulto.

Los niños menores a 6 meses no deben exponerse directamente al sol sin ropa, ni se les debe aplicar crema fotoprotectora. Los niños se consideran más susceptibles a los efectos nocivos de las radiaciones ultravioletas por diversos motivos: en primer lugar, se ha propuesto que las
quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia constituyen un factor de riesgo independiente para el desarrollo de melanoma en la vida adulta, en segundo lugar existe una asociación entre la exposición solar y el desarrollo de nevus melanocíticos, y por último se ha comprobado que más de la mitad de la radiación solar que un individuo recibe a lo largo de toda su vida se produce durante los primeros 18-20 años.

Examine la piel de su hijo con regularidad .Aproveche cuando le cambie el pañal, al bañarle, al vestirle, y si observa cualquier cambio en la piel, la aparición de una mancha, etc., consulte a su dermatólogo.

Si consideramos las zonas más delicadas durante la lactancia y la primera infancia, sin duda debemos detenernos en el área del pañal. La dermatitis irritativa del pañal, aunque cada vez es menos frecuente con la introducción de pañales con una mayor capacidad absorbente, es un
proceso que afecta en un momento u otro a un gran número de niños menores de 2 años. Aunque su etiología es multifactorial es improbable que en todos los casos participe la misma combinación de factores. Resulta extremadamente rara en ausencia del uso de pañales y de cierto grado de incontinencia fecal y urinaria. Por tanto, se supone que la fricción y la maceración deben desempeñar un papel como factores predisponentes, a la vez que las enzimas proteolíticas y lipolíticas procedentes de las heces actuarían como irritantes de la piel, cuya función barrera se vería alterada, en especial si el pH es alto. Contribuye a elevar el pH de esa zona la acción de la ureasa fecal sobre la orina y la dieta del niño. La invasión secundaria por Candida albicans, procedente de las heces, parece incrementar el riesgo de dermatitis.

Durante la infancia un problema dermatológico cada vez más frecuente es la atopia. La piel del niño atópico se caracteriza por ser una piel seca, con tendencia al picor y a la inflamación. Es una piel más propensa a frecuentes infecciones víricas, bacterianas y fúngicas.

El pediatra irá indicando como cuidar al bebé. Irá indicando cómo hacer los baños, que serán cortos al principio, con un jabón o syndet, y un secado meticuloso. El cabello, no necesita un cuidado especial y además se va a producir en estos primeros meses una caída de pelo, una muda de
pelo que se llama efluvio felógeno del recién nacido.

Las uñas deben estar cortas para evitar arañazos y sobre todo si es un niño con piel seca y tendencia al picor.

Es muy importante el cambio del pañal y la posterior limpieza de la piel, para evitar la irritación de la misma y facilitar el desarrollo de la dermatitis del pañal.

En la piel del bebé pueden aparecer diversas "manchas" de nacimiento, algunas muy frecuentes como la mancha mongólica, que es una mancha de color azulado que aparece en la piel de la región lumbosacra del neonato. Es muy frecuente en los niños de raza asiática y menos frecuente en los de raza blanca. Otra mancha también frecuente en la piel sobre todo en la nuca es el nevus flameus. Es una mancha de color rojiza que se observa hasta en el 70% de los niños. Ambas manchas no tienen trascendencia patológica.

 

Publicado en La Rioja el 20 de Octubre de 2015

Miguel Aizpún

 
El acné y la autoestima

El culto a la imagen es uno de los rasgos más característicos de la sociedad actual. El convencimiento de que una buena imagen externa resulta imprescindible para alcanzar objetivos
importantes, en ámbitos como el de las relaciones sociales o el trabajo, hace que cualquier demérito en lo físico conlleve, en muchos casos y especialmente entre los jóvenes, importantes repercusiones psicológicas. Esta situación se agrava si se tiene en cuenta que, según revela el primer Estudio Epidemiológico sobre Prevalencia del Acné entre jóvenes españoles de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, el 90% de éstos tienen una información escasa y
 sobre esta patología, al tiempo que un 60% subraya su deseo de disponer de más datos sobre prevención y tratamiento. Hay que reconocer que el acné constituye, a nivel práctico, una enfermedad tan extendida y esperada como mal controlada.

Resulta evidente que la piel desempeña un papel muy importante en la percepción de la propia imagen y es una especie de "carta de presentación" en el entorno social. Por ello, la aparición
de cualquier anormalidad, grano o mancha puede afectar negativamente a la propia estima. El resultado inmediato puede plasmarse en timidez, vergüenza o ansiedad, barreras que, a la postre, impulsarán una separación progresiva del entorno y una peligrosa reducción de las relaciones sociales. Estos factores adquieren una especial relevancia si se considera la predisposición de los
jóvenes a identificarse con modelos de imagen atractiva. La comparación con éstos, cuando se contempla una piel con acné, resulta sencillamente devastadora a nivel moral, si no se han procurado los oportunos resortes para fomentar la propia autoestima.

Los dermatólogos nos habíamos acostumbrados relativamente a observar estados de ansiedad, depresiones y pérdida de la propia autoestima en pacientes del sexo femenino. Sin embargo, en la actualidad, el cambio en los roles sociales motiva que este tipo de situaciones se den prácticamente por igual en mujeres que en hombres.

El acné es una enfermedad visible y que se produce, mayoritariamente, durante un periodo de la vida en el que las reacciones emocionales tienden a agudizarse hasta extremos muy acusados. Los
conflictos psicológicos creados por esta patología resultan frecuentemente, más peligrosos que la afección misma. Sin embargo, a pesar de este impacto tan considerable, la mayoría de los afectados por acné no acuden al dermatólogo, que es quien puede resolver su problema. Ello demuestra que, a pesar de su extensión, el acné disfruta de una falta de concienciación social que
contribuye a ampliar su prevalencia y a agudizar sus efectos negativos.

Los dermatólogos también debemos prestar atención a los aspectos psicológicos, en la medida en que esta consideración ayude a un incremento de la confianza del paciente en su médico,
lo que reanudará en una mayor efectividad práctica de los tratamientos. Hay que tener en cuenta que el acné se presenta, mayoritariamente, en una época de grandes cambios, tanto el ámbito físico como afectivo. Y también algunos errores persistentes en el ámbito social, como la convicción de algunas personas de que el acné es contagioso, lo que hace más difícil a los afectados al encontrar pareja.

Los dermatólogos vivimos todos los días en la consulta casos de fracaso escolar motivado por un acné o de dificultades para conseguir un empleo porque esta patología no da una buena imagen. Una buena parte de estos pacientes se sienten rechazados y desarrollan sentimientos de ansiedad y depresión que agravan el impacto de la enfermedad.

El recurso a soluciones milagrosas proporcionadas por el consejo de amigos o inducidos por algunos audaces y desaprensivos, en todo caso sin la necesaria preparación científica, perjudica seriamente la eficacia en la lucha contra el acné. La automedicación también otra de las prácticas peligrosas, al generar efectos en ocasiones irreparables. El dermatólogo se encuentra frecuentemente en su consulta con cicatrices y lesiones que hubieran podido evitarse mediante un tratamiento adecuado, pero la ansiedad alimentada por el fuerte impacto psicológico, constituye un factor que ayuda muy considerablemente a la búsqueda de soluciones rápidas y a la toma de
decisiones erróneas.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 29 de septiembre de 2015

 
Cuidados de la piel después del verano

A pesar de todos los cuidados y consejos que se prodigan antes del verano, es muy difícil que la gente los siga a rajatabla. A fin de cuentas, es tiempo de vacaciones, de despreocupación y, sin querer, se abusa del sol pasando horas en la playa o en la piscina.

También hay que saber que no existe filtro solar milagroso que evite totalmente los daños producidos por estas pequeñas imprudencias.

Lo mismo acontece en la piel y en los cabellos. Sufren los estragos del sol, el calor, la transpiración y los imprescindibles lavados diarios.

Está más que comprobado que la acción acumulativa del exceso de exposición a los rayos solares es la principal causa de muchos problemas cutáneos. También habrá influido el excesivo calor del verano así como el sudor, etc.

Lo primero que hay que hacer es un buen diagnóstico en el que el dermatólogo evaluará el estado de la piel y el tratamiento a seguir. Este se deberá adaptar al estado de la piel, a sus necesidades, a la edad del paciente, etc.

El tiempo de duración del tratamiento es variable según el estado de la piel, los cabellos, y la edad de la persona.

En primer lugar el dermatólogo valorará los cuidados cosméticos que realiza la persona que nos consulta y los "reorganizará" para el otoño e invierno en cuanto a la limpieza, hidratación, y
tratamiento dermocosmético de la piel no sólo de la cara, sino también de las manos, pies y cuerpo.

Importante resaltar que la crema hidratante de la mañana para la cara debe llevar factor de protección 15-20 todo el año. El tratamiento dermocosmético de la noche deberá reparar el daño
solar acumulado en el verano y realizar un tratamiento preventivo antienvejecimiento. El otoño es un buen momento para realizar una renovación celular para que la piel tenga unas mejores cualidades cosméticas. El dermatólogo valorará la conveniencia de realizar peeling con ácido retinoico, glicólico, etc., y marcará el ácido a emplear, la concentración, el número de sesiones, etc.

El láser puede ser una buena opción para mejorar mucho el estado de nuestra piel. Si el sol, ha producido la aparición de manchas solares (lentigos solares) el láser va a eliminarlas. En algunos casos será de gran resultado la aplicación de bótox, etc.

Las manos, es una zona de nuestro cuerpo muy expuesta a las agresiones climatológicas (sol, frío, etc.) y a sustancias en nuestro trabajo, etc., y exigen cuidados específicos para esta zona de la
piel. Es importante usar una crema hidratante de manos y el uso de protección con guantes adecuados.

La piel del cuerpo debe ser diariamente hidratada sobre todo conforme cumplimos años. No olvidar zonas como las piernas, tobillos y pies. Los pies suelen ser una zona frecuentemente olvidada y sobre todo el talón. Es un área muy afectada en el verano debido al uso diario de sandalias.

Uno de los problemas de dermatología más frecuentes es la aparición en la piel de la cara de manchas de color marrón oscuro, sobre todo en las zonas del labio superior, mejillas y la frente. En la aparición de estas manchas, llamadas Melasma o Cloasma, juega un papel principal los rayos solares. Estas manchas se intensifican más en verano y es fundamental que estas personas realicen una correcta fotoprotección total. En la causa que las provocan, además del sol, influye la predisposición genética, los factores hormonales, la toma de anticonceptivos orales, el envejecimiento prematuro de la piel, etc.

Estas manchas son más frecuentes en mujeres jóvenes y en mujeres de piel oscura. Se producen por una alteración en la producción de melanina que es el pigmento que da color a nuestra piel.

La mejor época para su tratamiento es el otoño e invierno. El dermatólogo realizará un estudio previo con su correspondiente exploración, es fundamental el uso de la luz de Wood, para ver
si es un melasma epidérmico o dérmico (el tratamiento puede no ser igual), el tipo de piel, la edad, localización, tiempo de evolución, el hábito solar, etc.

El tratamiento se realiza de forma tópica con preparados de ácido retinoico, glicólico, etc. Muchas veces personalizados en formula magistral para adaptar los productos, concentraciones, etc. Muchas veces el tratamiento tópico va acompañado de la realización de peeling en los que el producto a utilizar, concentración, número de sesiones, etc, lo marcará el dermatólogo.

Todo tratamiento debe ir acompañado de un compromiso de realizar la paciente una correcta protección solar todo el año.

 

Dr. Miguel Aizpún.

 

Publicado en La Rioja el 8 de Septiembre de 2015

 
Debemos proteger nuestro pelo del sol

No sólo hay que protegerse la piel del sol, sino también el pelo. El pelo tiene ya de por sí una función protectora frente al sol, lo mismo que tiene una función estética. Si cuando nos exponemos al sol protegemos nuestra piel con ropa adecuada y un fotoprotector, también deberemos poner especial cuidado en proteger nuestro pelo y cuero cabelludo con una gorra y si es preciso con un fotoprotector preparado para la protección capilar, y los ojos con gafas de sol. Además el pelo va a sufrir con los efectos del cloro de las piscinas y de la sal y la arena de las playas. El agua salada afecta a las propiedades y características del pelo volviéndolo frágil y quebradizo. Los rayos ultravioletas producen un efecto en el pelo que afecta también a sus propiedades, produciendo una decoloración química suave, haciéndolo más seco y perdiendo belleza.

La industria farmacéutica ha sacado al mercado una serie de productos específicos para el verano, como los protectores en spray para el pelo, los champús con filtro solar o las mascarillas protectoras.

Los spray de protección están especialmente indicados para personas con pelo teñido, ya que tanto el agua de mar como los rayos ultravioleta pueden hacer variar el tono de color del cabello. El sol va a hacer que se aclare cada vez más. Este método de fotoprotección deber ser aplicado antes de tomar el sol.

Los champús con filtro solar se aplican como cualquier otro champú, y lo mismo las mascarillas protectoras.

Muchos de estos productos llevan sustancias humectantes para dar brillo y suavidad al cabello, ya que con el sol y la sal del agua del mar tiende a resecarse y deshidratarse. Suelen ser también fotoprotectores resistentes al agua y no suelen engrasar. Como siempre será importante elegir un buen producto y nada mejor que el consejo de su dermatólogo o farmacéutico. Es importante elegir un laboratorio cuyos productos están basados en estudios rigurosos, en una investigación científica y estudios dermatológicos.

Al proteger el pelo, protegemos también la piel del cuero cabelludo. Al igual que pasa en el resto del cuerpo, las quemaduras del sol en el cuero cabelludo pasan factura y favorece el desarrollo de lesiones precancerosas (queratosis actínicas) o cánceres de piel (sobre todo carcinomas basocelulares). Lógicamente los calvos deben extremar la protección frente al sol, llevar la cabeza cubierta, mejor gorro o sombrero que la típica gorra de visera, ya que ésta no protege las orejas.

Pero también habrá que cuidar el cabello después del sol. Al igual que después de una exposición solar hay que hacer una buena ducha e hidratar bien la piel, con el pelo habrá que lavarlo con un champú adecuado. Lo mejor es usar su champú habitual, que debe limpiar bien, suavemente, sin castigar el pelo para eliminar los restos de cloro, sal, arena, etc. Si hay un cabello reseco por el sol puede ser recomendable usar una crema suavizante que aporte hidratación al pelo. Si hay que usar una mascarilla u otros productos para mejorar los cabellos dañados por el sol para que recuperen humedad, brillo y suavidad, deberá pedir consejo a su peluquero/a habitual.

Que su peluquero/a le prepare el pelo para el verano con un corte cómodo que permita el lavado frecuente, diario y el secado con una toalla, al aire, para que no uses, y sobre todo no abuses, del secador, ya que su aire caliente termina siendo agresivo para tu pelo.

Cuide el pelo, es una parte muy importante en la estética. Cuidado con los regímenes antes del verano, a veces muchos sin control médico, pueden hacer que el pelo se debilite y se caiga. Muchas alopecias que vemos los dermatólogos son por causa de estos auto-regímenes.

Cuide el pelo, sobre todo si es una persona genéticamente de poco pelo y fino. Deberá extremar todos los cuidados que hemos comentado y consultar con su dermatólogo.

No olvide que la mejor fotoprotección del pelo en verano es el uso de gorro, es decir llevar la cabeza cubierta, seguro que encuentra el modelo que proteja y lo haga más atractivo.

CUIDA TU PELO EN VERANO

·Si va al sol, lleve la cabeza cubierta

·Use fotoprotector para el cabello

·Después de la exposición solar lave el cabello con
agua dulce (del grifo), templada y con un champú de uso frecuente.

·Si nota el cabello seco, etc. puede usar bajo
recomendación un acondicionador, mascarilla, etc.

·Prepare el pelo para el verano, con un peinado cómodo
y un pelo más bien corto.

·Use lo menos posible el secador, y siempre a poca
potencia y cierta distancia, aunque tarde un poco más.

·En verano no castigue su pelo. Mímelo y protéjalo
(elija un gorro que favorezca, los hay).

 

 

Miguel Aizpún.

 

Publicado en La Rioja el martes 18 de Agosto de 2015

 
Cuidar la salud en verano

Al igual que en otoño e invierno son frecuentes los catarros y la gripe, en verano hay más patologías que se presentan con más frecuencia que durante el resto del año.

En verano son frecuentes las conjuntivitis, las otitis, los herpes, las micosis, las diarreas, las verrugas plantares, las picaduras, etc.

Las conjuntivitis más frecuentes en verano son las irritativas, aunque también aumentan las víricas y las bacterianas. La conjuntivitis irritativa es provocada por un exceso de cloro, por el sol, por la sal, etc., y sobre todo en los niños que pasan mucho tiempo en las piscinas buceando. Se caracterizan estas conjuntivitis por enrojecimiento, picor y a veces dolor con lagrimeo. Se recomienda para evitarlas, no abrir los ojos bajo el agua, usar gafas de bucear y una buena higiene con suero fisiológico. Suelen ser más propensos a este problema las personas que usan lentes de contacto, y las personas alérgicas, así como los niños. Ante cualquier síntoma aconsejo acudir al oftalmólogo. El día 9 del pasado Junio se publicaba en esta página médica del periódico La Rioja, un interesante artículo sobre conjuntivitis primaveral del Dr. Enrique Rodríguez Rocandio.

Las otitis, sobre todo las que afectan al oído externo, también son más frecuentes en verano (otitis del nadador). Suelen ser muy dolorosas y se producen porque queda agua en el conducto auditivo por lo que es conveniente hacer salir el agua que haya podido quedar en los oídos después del baño. Si el agua está en mal estado, se puede producir una infección y dar lugar a una otitis media. Cuidado con los baños en ríos o en aguas que puedan no estar controladas. Es conveniente el uso de tapones adecuados que nos puede recomendar nuestro otorrino.

Las micosis cutáneas también son muy frecuentes en verano, sobre todo las localizadas en los pliegues y en especial en los pies, en los espacios interdigitales de los dedos (pie de atleta). Hay que evitar ir descalzo en gimnasios, piscinas y playas. Tener una buena higiene y un buen secado sobre todo de los pies y entre los dedos, usar calzado transpirable y de materiales naturales, usar calcetines de hilo o algodón, no intercambiarse ropa. Ante cualquier síntoma acudir al dermatólogo.

También son frecuentes los herpes simples, sobre todo los localizados en los labios y cara tras una
exposición prolongada al sol y sin la fotoprotección adecuada (hay que extremarla fotoprotección en zonas delicadas como los labios o la nariz). Esta "calentura" nos puede amargar esa semanita de vacaciones tan deseada.

Las verrugas plantares son más frecuentes en este época. Se recomienda no andar descalzos en piscinas y playas para evitar el contagio.

Las enfermedades de transmisión sexual también aumentan en verano, por la posibilidad de más contactos sexuales. Se recomienda practicar sexo seguro y con preservativo.

Las quemaduras solares siguen siendo más frecuentes de lo que desearíamos los dermatólogos. En caso de una quemadura solar si es muy suave, hay que dar un baño de agua fría y aplicar compresas de agua fría. Aplicar mucha crema para después del sol, pero si hay dolor no aplicarla. Administrar agua o zumos, ver si hay fiebre y si la hay tomar paracetamol, y acudir al centro médico más próximo o al dermatólogo. No aplicar crema de cortisona sin prescripción médica.

Las picaduras de mosquitos, abejas, avispas, etc., son muy frecuentes sobre todo en Julio y Agosto, aumentando el número de personas que acuden a urgencias por una picadura. Hay que lavar la zona de la picadura con agua y jabón. Aplicar hielo y compresas frías. Retirar el aguijón de la abeja con cuidado. Realizar un torniquete por encima de la picadura, y acudir al servicio de urgencias más próximo.

En el mar son muy comunes las picaduras de medusas. Debemos limpiar la zona con agua de mar o suero fisiológico. Aplicar hielo. Quitar los restos de tentáculos. No rascarse y acudir al Servicio de Urgencias.

Hay mucha patología en esta época estival, pero vamos a finalizar el artículo con las diarreas tan
frecuentes ahora, sobre todo por tomar alimentos o beber agua sin las precauciones adecuadas. Es muy importante rehidratar el organismo, sobre todo en el caso de los niños, y acudir a su pediatra o médico de familia. Una formula tradicional para rehidratar es: a un litro de agua añadir 2 cucharadas soperas de azúcar, 1 cucharadita de sal, 1 cucharadita de bicarbonato y una taza de zumo de limón. Hay que beber poco a poco. Es muy efectivo.

En verano, y sobre todo en los viajes, y máxime a determinados países, beber siempre agua embotellada, cuidado con los cubitos de hielo y mucha precaución con los alimentos.

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 4 de Agosto de 2015

 
Consejos para que las vacaciones no acaben en un problema de salud

Cada vez más personas, viajan en sus vacaciones, a Latinoamérica, Asía o el Continente Africano. Este aumento de viajes ha provocado un incremento de personas que contraen enfermedades tropicales, algunas graves como el paludismo, etc. Muchas personas, no toman las medidas que recomienda la OMS antes de viajar a determinados países.

Hay que informarse antes de viajar las vacunas que se precisan, según al país al que se vaya a viajar.

En Logroño, existe, en la Consejería de Salud, un servicio de vacunación internacional donde se informa a todas las personas qué vacunas precisan, según el país o países que vayan a visitar, y qué tipo de profilaxis deben efectuar antes de iniciar el viaje y se le entrega la correspondiente cartilla sanitaria que deberán llevar durante el viaje. Los niños deben haber cumplimentado la vacunación primaria de todas las vacunas incluidas en el Programa de Vacunación Infantil antes de viajar.

La selección de las vacunas para un viaje dependerá de la situación sanitaria concreta del país a visitar, de las enfermedades endémicas que le afectan, de las características del viaje, de la duración del mismo y de la situación general de salud del propio viajero.

Es importante también acudir a una revisión con nuestro médico de cabecera, así como con el especialista si se padece alguna enfermedad para comunicarles nuestro viaje y que nos aconsejen si lo podemos hacer, qué medidas debemos adoptar y que medicación debemos de incluir en nuestro botiquín de viaje. No olvidar añadir medicación para varios días más por si hubiera algún contratiempo que prolongara nuestra estancia en el país al que hemos viajado. Para evitar problemas en las aduanas lleve los medicamentos que sean fácilmente reconocibles para no levantar sospechas. Si es usted alérgico debe llevar un informe de su alergólogo.

Antes de iniciar el viaje también debemos realizar un repaso a nuestra documentación médico-sanitaria y no vendrá de más que nos informemos sobre la cobertura internacional que ofrece la póliza del seguro sanitario de carácter privado, en el caso de tenerlo contratado o desear hacerlo. Recuerde que 8 de cada 10 españoles que viajan a países tropicales no toman las medidas sanitarias oportunas antes de iniciar el viaje. No dejemos las vacunas para última hora.

No olvide llevar su tarjeta sanitaria sobre todo en los viajes nacionales. En viajes al extranjero, conviene informarse sobre si el país de destino tiene convenio con España para, en ese caso, llevarse también la tarjeta de la Seguridad Social.

Si el viaje es en avión, el miedo a volar es un problema frecuente en muchas personas, la crisis de angustia suele aparecer antes de subir al avión, por ello, algunos especialistas recomiendan tomar un ansiolítico, antes de iniciar el viaje.

En las salidas a destinos lejanos el primer escollo al que se enfrenta el viajero es la duración del
vuelo, que puede entrañar mareos, rigidez, dolores en las piernas, etc... Para hacer frente a los mareos se aconseja que no se vuele en ayunas, se eviten movimientos bruscos y se tome medicación para combatirlo. Pero, si las molestias se centran en las articulaciones (afección conocida como Síndrome de la Clase Turista), hay que caminar por los pasillos con cierta frecuencia durante el viaje y no mantener posturas fijas durante mucho tiempo.

Si el viaje es en coche las largas horas al volante terminan pasando factura al conductor. Al cansancio y al sueño se unen, en muchas ocasiones, los gritos, las peleas o mareos de los más pequeños. Conviene organizar muy bien el viaje, previniendo pausas cada dos horas aproximadamente, y teniendo claro el itinerario para que una posible ruta equivocada no altere al piloto. Las prisas no son buenas compañeras de viaje. Se recomienda conducir tras haber descansado tiempo suficiente. Si desea puede viajar de noche para que los acompañantes puedan ir durmiendo, pero hacerlo en plenas facultades. No establecer un tiempo de llegada, eso sólo acelerará al conductor.

Como resumen en su documento del viaje no se olvide añadir la tarjeta sanitaria, el certificado de
vacunación internacional si el país lo requiere, informe de su médico si padece alguna enfermedad, certificado si padece alguna alergia o no puede tomar determinados alimentos (avíselo para sus comidas en el avión), lleve a mano la medicación que vaya a tomar en el viaje, y una póliza del seguro médico con la cobertura más amplia posible. Feliz Viaje.

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 21 de Julio de 2015

 
Golpe de calor

Uno de los riesgos del verano es elgolpe de calor. Es un cuadro médico que puede llegar a ser grave, que se produce cuando el cuerpo es incapaz de regular su propia temperatura. La temperatura corporal aumenta, pudiendo superar los 40º C. Para que esto ocurra es necesario que se den dos condiciones ambientales: mucho calor y una humedad elevada. Lógicamente esos días de calor, en los que los termómetros se disparan hasta los 44-46º C son los de más riesgo. El organismo tiene que realizar un sobreesfuerzo para mantener la temperatura corporal normal, produciéndose un aumento de la sudoración y una vasodilatación para evacuar el exceso de calor.
Son días de verano, de vacaciones, de tiempo libre, de vida al aire libre y de ejercicio físico, a veces realizado en horas de máxima incidencia solar y por lo tanto de máximo riesgo para que se produzca un golpe de calor.

Su inicio se produce por un aumento de la temperatura, sed, que suele ser intensa, dolor de cabeza, sudor frío, malestar general. Estos primeros síntomas, estas primeras señales de alerta, ante las que debemos tomar medidas: buscar la sombra, hidratarnos, airearnos,... Si no realizamos estas medidas de tratamiento, el cuadro de golpe de calor va a producir un aumento de los latidos del corazón, náuseas, vómitos, disminución del nivel de conciencia, calambres, shock y coma, con grave riesgo para la salud, ya que los diferentes órganos del cuerpo van fallando: hígado, riñones,
etc. En los primeros síntomas, hay que acudir a urgencias y si fuera necesario: hospitalización.

En el golpe de calor hay que prestar atención a las personas más predispuestas como son los niños, especialmente los bebés, en los cuales en estos días de intenso calor la deshidratación es
frecuente, con los riesgos que conlleva, los ancianos, especialmente las personas mayores de 70 años, sobre todo si padecen alguna enfermedad o viven solos. Estas personas no tienen a veces sensación de sed y pueden sufrir deshidratación con facilidad en días de calor. Hay que hacer que beban el agua suficiente. También hay que prestar más atención a las personas con
enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, obesidad, personas con trastornos psiquiátricos, minusválidos, etc. El uso de medicamentos como antidepresivos, tranquilizantes, diuréticos, hipotensores y anticonceptivos, aumentan los efectos adversos del calor. Hay además a estas personas que controlarle su medicación habitual y
como decía hacerles beber líquidos aunque no tengan ganas.

Como en la vida misma, lo importante en estos días de verano, de calor intenso, hay que prevenir los riesgos que puede producir, a veces graves, un golpe de calor. Hay que tomar precauciones,
evitando, sobre todo las personas de riesgo, salir de casa a las horas de máxima incidencia solar, beba líquidos, mínimo 1 ó 2 litros al día; evitar las bebidas azucaradas, suelen provocar más sensación de sed. Mejor agua o zumos naturales o infusiones. Cuanto más helada está una bebida, menos quita el calor, aunque dé sensación de refresco inmediato. Evitar las comidas copiosas; las ensaladas, el gazpacho, las sopas frías, el pescado o carne a la plancha, las frutas de verano. Y reducir la toma de alcohol, airear bien la casa, toldos y persianas bajas durante el día y ventilar siempre de noche o a primera hora de la mañana. Usar ropas ligeras, llevar la cabeza cubierta y no realizar ejercicio físico a horas de incidencia solar, sobre todo en personas que no realizan deporte habitualmente.

Quizá el peor momento sea el de enfrentarse a la noche con altas temperaturas que nos provoca un aumento de la sudoración, que conciliemos el sueño, nos despertemos mucho y nos pongamos
nerviosos. Para combatir el insomnio, cene ligero, beba agua, dese una ducha templada antes de acostarse y mantenga el dormitorio ventilado.

Prevenir y tratar desde las primeras señales de alarma buscando la sombra, airear con abanico o poniendo un ventilador cerca o aplicando paños con alcohol. Administrar agua, baños de agua fría para disminuir la temperatura corporal y acudir al servicio de urgencias más próximo.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La rioja el 7 de Julio de 2015

 
Un premio para la piel

Si consideramos a las vacaciones un merecido premio, ¿por qué vamos a negárselo a nuestra piel?. Resulta paradójico que, mientras nosotros disfrutamos de los encantos del tiempo libre en verano, nuestra piel sufra por no estar adecuadamente hidratada o insuficientemente protegida frente al sol.

Debemos considerar que, nuestra piel, que también nos ha acompañado en los desasosiegos del resto del año, también se merece ahora su premio. A la entrada de la nueva estación, sería muy oportuno que, al igual que visitamos la agencia de viajes para planificar las vacaciones, acudiéramos también a la consulta del dermatólogo para informarnos sobre las mejores opciones para nuestra piel. Los consejos del especialista seguro que nos ahorrarán algunos percances, capaces de deteriorar la calidad de nuestro merecido tiempo de descanso.

A nivel general, existen unas cuantas normas básicas que debemos cumplir escrupulosamente, durante el verano. En primer lugar, hay que vigilar muy especialmente la hidratación, compensando con la generosa ingesta de agua y líquidos, las pérdidas de humedad que el cuerpo sufre en esta calurosa estación.

También resulta muy aconsejable evitar la exposición al sol cuando los rayos del astro rey son más fuertes, así como una correcta fotoprotección: uso de ropa adecuada, llevar la cabeza cubierta, usar gafas de sol y utilizar los protectores solares adecuados a cada tipo de piel.

El uso de cremas hidratantes, siempre seleccionadas por el dermatólogo en función de las características de cada piel, resulta muy conveniente. Como también es importante exfoliar la piel, muy particularmente en esta época del año, para mejorar la circulación de la sangre y eliminar las células muertas.

Existe la tentación, desgraciadamente bastante generalizada, de acudir al consejo del amigo y proteger la piel a base de numerosas y pintorescas recetas caseras. Lo mejor es no aplicar ninguna de ellas sin antes consultar con el dermatólogo. La piel se merece también la atención de un
especialista.

Miguel Aizpún

 
El tiempo en dermatología

Seguramente, el tiempo es el factor más
influyente, a nivel práctico, en los tratamientos dermatológicos. Así, un buen
número de pacientes buscan soluciones rápidas (a veces, incluso inmediatas)
, lo que favorece que estas personas se acojan a las recetas,
supuestamente milagrosas, publicitadas por desaprensivos carentes de la
adecuada preparación científica.

También el tiempo suele condicionar muy
negativamente la imprescindible paciencia y disciplina para seguir escrupulosamente
las prescripciones del dermatólogo en tratamientos que, por la naturaleza de
las afecciones, han de ser necesariamente largos y constantes para resultar
eficaces.

Hay también una faceta del tiempo a laque muy raramente se presta la debida atención. Se trata del retraso en la aplicación de los tratamientos adecuados (semanas, meses o incluso años). Esta
demora viene a estar motivada por la asunción de recetas, a veces taninofensivas como un placebo y, otras, abiertamente perjudiciales. Este es un problema bastante habitual en las consultas de los dermatólogos.

El tiempo es también, en muchas ocasiones, determinante para el éxito terapéutico. Muchas de las afecciones de la piel provocan o, cuando menos incentivan, alteraciones psicológicas. Estos
pacientes agradecen mucho la comprensión del dermatólogo. La traducción, a nivel práctico, de esta beneficiosa comprensión, es el tiempo dedicado en la consulta a escuchar, afectuosamente, sus problemas.

Muchos de los males de esta época que nos ha tocado vivir proceden de la prisa que impide la reflexión. Y esto, naturalmente, precisa de tiempo. Ese largo tiempo invertido también
fructíferamente, en la formación como especialistas en el cuidado de la piel. Algo que, desde luego, no puede ser suplantado por improvisaciones falsamente
milagrosas.

Publicado en Junio en la Página web de la Academia Española de Dermatología

Miguel Aizpún

 
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