Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

Cáncer de Piel

El cáncer de piel es el cáncer más frecuente de todos los canceres del ser humano. La dermatología ha avanzado mucho en los últimos años en su diagnóstico, cada vez más precoz, con lo positivo que es para su curación y en el tratamiento, con una tasa de curación cada vez mayor, prácticamente en muchos casos llega al 100 por 100. La prevención, cada vez es más efectiva, gracias a las muchas campañas de información y educación realizadas a lo largo de los años, por la Academia Española De Dermatología, la Asociación Española contra el Cáncer y las Consejerias de salud de las diversas Comunidades Autónomas.

Recuerdo mis primeras campañas en La Rioja sobre el cáncer de piel y lo necesario de una buena protección solar. Que sólo me sentí. Pero el trabajo de todos estos años ha merecido la pena, pero seguiremos trabajando. Ahora el porcentaje de riojanos que realizan una adecuada protección solar es cada vez más elevado. Hace poco hasta el actor Hugh Jackman ha declarado en la red social Instagram que padece un cáncer de piel. En concreto se trata de un carcinoma de células basales en la nariz. El australiano (Australia es, además, el país con mayor índice de cáncer cutáneo) que lo ha descubierto recientemente, ha lamentado no haber utilizado mayor cantidad de protección solar ni haberse hecho las revisiones de piel oportunas.

Por eso hoy vamos a centrarnos en el carcinoma de células basales, Carcinoma Basocelular o Basalioma.

Es el tumor maligno más frecuente del ser humano. Afecta predominantemente a personas de piel clara, ojos claros y pelo rubio. Sin embargo, es tan frecuente, que lo puede padecer cualquier persona y a cualquier edad, aunque es más frecuente en personas de avanzada edad, como la mayoría de tumores malignos. Su crecimiento es lento y su comportamiento no es agresivo, no suele diseminarse ni metastatizar a ningún otro órgano. Pero si presenta invasión local pudiendo dejar grandes cicatrices, secuelas y alteraciones funcionales. En general, un tratamiento que lo erradique por completo suele ser curativo en la mayoría de las veces. El pronóstico generalmente es muy bueno.

El carcinoma basocelular puede aparecer de diferentes formas clínicas. En general, toda lesión rosada aunque sea asintomática, que no acaba de curar de manera espontánea, de larga evolución, que aumenta de tamaño paulatinamente y que puede sangrar con facilidad y presentar zonas de ulceración o costra, sobre todo si aparece en zonas fotoexpuestas, debe ser motivo de consulta con el dermatólogo para valoración, diagnóstico y tratamiento.

En su desarrollo influye sobre todo la radiación solar. Suele aparecer en zonas expuestas al sol y es consecuencia de una exposición crónica a la luz del sol. Se da sobre todo en trabajadores al aire libre, agricultores, personal de la construcción, etc., y en personas que por ocio toman excesivo sol. Por eso, debemos insistir, como vengo realizando, desde hace años en las medidas de protección solar, todos los días del año y especialmente en los días de sol (y nublados). Hoy día, ya prácticamente todas las cremas hidratantes llevan incorporado un factor de protección solar. Según el tipo de piel, edad, tipo de trabajo etc, el dermatólogo recomendará el fotoprotector adecuado que se debe usar y su forma de aplicación. Y sobre todo insistir en la protección solar en los niños. Los hábitos de salud adquiridos en la infancia suelen ser para toda la vida.

El propio actor Hugh Jackman insistía en las redes sociales: "no dejéis de consultar al dermatólogo ante una lesión que aparece en vuestra piel y que lejos de curarse progresa y no os olvidéis de usar fotoprotección".

Es cierto que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero también lo es que un caso como este puede concienciar a la población mucho más que la mayoría de las campañas que los dermatólogos hacemos en este sentido.

Una vez diagnosticado el Carcinoma Basocelular, su dermatólogo le explicará el protocolo de tratamiento más adecuado para su curación.

A nivel general, existen diversos tratamientos para curar el carcinoma basocelular: cirugía, que es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos, terapia fotodinámica y diversos medicamentos de aplicación tópica.

Sobre todo debemos ser conscientes de la importancia de la prevención, para la cual debemos conocer los factores de riesgo del carcinoma basocelular y del cáncer de piel en general.

Podemos diferenciar dos grandes grupos de factores de riesgo, los que son intrínsecos de cada persona y por tanto no los podemos cambiar, como por ejemplo la edad o el sexo. Y por otro lado, los extrínsecos a los que externamente se encuentra cada persona expuesta, y que por tanto sí podemos evitar. Enumeraremos algunos de los factores de riesgo más importantes aunque varían según el tipo de cáncer de piel:

·El factor de riesgo más importante implicado en el cáncer de piel es la exposición
a los rayos ultravioleta que proceden de la luz solar.

·Antecedentes familiares o en el propio paciente de algún tipo de cáncer de piel.

·Enfermedades hereditarias que predisponen a cáncer de piel.

·Exposición a otros agentes físicos como fuentes de radioterapia. Puede aparecer un cáncer de piel en un área corporal que haya sido previamente irradiada por enfermedad tumoral.

·También estar recibiendo un tratamiento médico inmunosupresor o bien estar inmunodeprimido
por algún tipo de enfermedad, puede predisponer al cáncer de piel, fundamentalmente al carcinoma basocelular.

Es muy importante evitar los factores de riesgo dentro de nuestras posibilidades. Es decir, no podemos cambiar nuestra genética ni dejar de tomar un tratamiento inmunosupresor si lo necesitamos. Pero si podemos evitar la exposición solar intensa y utilizar medidas de protección (cremas fotoprotectoras, gafas, sombrero). Y sobre todo, estar alerta ante nuevas manchas en la piel o cambios en las previas mediante una autoexploración sistemática de manera regular, para que si ocurre, podamos captarlo a tiempo consultando con el dermatólogo.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 19 de Abril de 2016

 
Euromelanoma

Los próximos días 13 al 17 de Junio se celebra en España y en toda Europa la Campaña del Euromelanoma. Es una fecha que se celebra en España y en toda Europa para concienciar a los ciudadanos de la importancia de acudir al dermatólogo si tienen lunares, para ser revisados con el fin de hacer un diagnóstico preciso de esos lunares, que en la mayoría de los casos serán benignos, y solamente serán necesarias revisiones periódicas y enseñarles los síntomas de alerta de modificación en dichos lunares. Y el segundo objetivo será el descartar la existencia de posibles cánceres de piel tipo melanoma.

El esfuerzo que realiza la Academia Española de Dermatología para desarrollar la campaña Euromelanoma 2016 está plenamente justificado dada la creciente incidencia de esta afección. Las actividades cubren, tanto el ámbito científico, (a través de la actualización de conocimientos), como el impulso a la concienciación y prevención para el beneficio de la población general. En este aspecto, destaca el ofrecimiento para que cualquier persona tenga la posibilidad de que su piel pueda ser revisada gratuitamente (entre los días 13 al 17 de junio) para identificar las lesiones sospechosas.

La campaña viene a subrayar, en la práctica, una verdad incuestionable: el dermatólogo es el especialista adecuado para detectar y revisar el cáncer de piel. Y, en consonancia con esta preparación científica, asume la responsabilidad y el papel de informar, concienciar, prevenir y tratar la enfermedad. De ahí el gran esfuerzo para desarrollar esta campaña a favor de la salud pública.

No hay inversión más rentable que aquella que cobra dividendos a favor de la salud. La Fundación Piel Sana ha asumido con rotundidad este planteamiento y es seguro que este esfuerzo merecerá muchísimo la pena, al tiempo que obtendrá el reconocimiento de quienes son sus grandes beneficiarios.

El melanoma es una enfermedad de la piel en la cual se alteran los melanocitos, que son las células que producen el color o pigmento de la piel, llamado melanina. Suele afectar a adultos, pero ocasionalmente también afecta a niños o adolescentes. Es la forma menos común, pero más peligrosa, del cáncer de piel, ya que presenta el mayor índice de mortalidad y es responsable del 75% de las muertes por cáncer de piel. Su diagnóstico precoz y tratamiento correcto en las fases iniciales consigue unas tasas de curación por encima del 95%.

Un lunar es una mancha pigmentada que aparece sobre la piel. En el adulto encontramos alrededor de 10 a 20 lunares. Sólo algunos estaban ya presentes en el nacimiento, la mayoría se desarrollan a lo largo de la vida.

Su número depende de factores hereditarios, de las exposiciones al sol y de ciertos factores que los favorecen, como por ejemplo, el embarazo.

Casi siempre los lunares son benignos, pero cualquier modificación de su aspecto puede ser el primer signo de alarma. Será el dermatólogo en cada paciente el que marque las revisiones. Como norma general se debe acudir al Dermatólogo una vez al año.

Los dermatólogos sabemos que los melanocitos que forman el lunar pueden experimentar cambios celulares que los trasforman en malignos, y esto es muy importante. Un melanoma puede surgir espontáneamente o por modificación de un nevus. Es muy importante el control de los nevus por el dermatólogo, lo más importante en el melanoma es el diagnóstico precoz, ya que esto hace
posible la curación. El 60% de los melanomas aparece sobre un nevus que ya tenía el paciente.

Así pues, además de pasar las revisiones que nos aconseje el especialista, debemos vigilar en los lunares:

·Aumento de tamaño o de grosor.

·Cambio de textura.

·Cambio de color.

·Aparición de inflamación alrededor.

·Que se ulcere.

·Que sangre.

·Que produzca dolor, picor, etc.

A quiénes afecta más a menudo el Melanoma:

·Cabello rubio o pelirrojo.

·Ojos claros.

·Tez clara.

·Incapacidad de broncearse.

·Muchos lunares (más de 50).

·Manchas o pecas.

·Nevus (lunares) displásicos

· Tratamiento inmunosupresores.

·Exposición frecuente al sol con historia de quemaduras solares.

·Utilizar o haber utilizado cabinas bronceadoras.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 24 de Mayo de 2016

 
Mente y Piel

No existe duda hoy día que existe una gran relación entre mente y piel, entre piel y mente, tanto que los pacientes con enfermedades dermatológicas tienen un 20% más de alteraciones psiquiátricas que el resto de la población. Muchos pacientes, sobre todo con patologías dermatológicas que afectan a su calidad de vida y que por su repercusión estética, causan un fuerte impacto psicológico, sufren ansiedad, inseguridad, baja autoestima, aislamiento social, insomnio, depresiones, etc. La mayoría de estos pacientes valora su calidad de vida de forma negativa y tienen frecuentes episodios depresivos.

El acné, la psoriasis, la dermatitis atópica, la alopecia, el vitíligo, son algunas de las patologías dermatológicas que más afectan psicológicamente a las personas que los padecen, entre otros factores por su repercusión estética, ya que se pueden presentar en zonas visibles del cuerpo.

Todo esto va a causar un impacto negativo sobre los aspectos escolares, laborales, sociales, sexuales, familiares, de los pacientes afectados.

La experiencia recogida en las consultas de dermatología viene a demostrar que, en muchas de las afecciones de la piel, las repercusiones psicológicas suelen ser superiores a la importancia clínica. La constancia de este aspecto supone una oportunidad para humanizar (mejorándola) la relación entre médico y paciente, así como para situar el diagnóstico y tratamiento de estas afecciones en su verdadera dimensión.

Esta imbricación psicológica influye, además, muy notablemente en la decisión de un número apreciable de pacientes, quienes, ansiosos por hallar una solución rápida para los problemas de su piel, acaban siendo víctimas de los denominados "productos milagro".

El dermatólogo debe ser particularmente sensible a la imbricación psicológica de afecciones tan extendidas como el acné, la psoriasis, la dermatitis atópica o la variada gama de patologías que afectan a la piel. Si el paciente percibe que el especialista únicamente atiende al aspecto clínico e ignora el impacto psicológico, se levantará una barrera entre médico y enfermo, que puede propiciar la búsqueda de soluciones perjudiciales para la salud.

Así pues, en las ocasiones que sean necesarios, el estudio y tratamiento de estos pacientes, será conjunta del dermatólogo con el psicólogo o psiquiatra.

La Academia Española de Dermatología, consciente de la relación entre ambas especialidades médicas dermatología y psiquiatría, creó, hace años, un grupo conjunto de trabajo y colaboración con sus periódicas reuniones. Los dermatólogos riojanos hemos tenido y tenemos la suerte de contar con unos excelentes compañeros psiquiatras y psicólogos que hacen fácil la relación entre ambas especialidades.

Diversos trabajos han comprobado una alta prevalencia de trastornos psiquiátricos entre los pacientes dermatológicos, especialmente ansiedad y depresión. Es lógico que un paciente por ejemplo, con un picor intenso por su proceso de piel desencadene un cuadro de ansiedad.

No es posible separar la enfermedad física de la mental. La fisiopatología de muchos procesos está obligada a considerar aspectos psicológicos para su comprensión. Por otra parte, el carácter crónico de algunas enfermedades y esto en la dermatología tenemos buena prueba, provoca la participación de la mente, implicándose esta en las manifestaciones y evolución
del proceso patológico.

Los puntos de conexión entre Dermatología y Psiquiatría se conocen desde antiguo. El primer caso documentado de enfermedad psicocutánea podemos situarlo en el año 1200 a. C, cuando el médico del príncipe de Persia pensó que la psoriasis de su paciente era causada por la ansiedad que al joven le producía tener que heredar el trono de su padre. Platón alentaba a los médicos a reconocer la relación entre cuerpo y alma: "Este es el gran error de nuestros tiempos.... Los médicos ven el cuerpo separado del alma". Hipócrates (460-370 a. C) señalaba que los estados emocionales podían influenciar las reacciones corporales (el miedo producía sudoración).

La afectación psicológica depende de la edad en que surge la enfermedad y de la propia personalidad del paciente. Si aparece en la pubertad, puede causar personalidades solitarias e introspectivas; agresivas y antisociales. Si aparecen en la edad adulta, podría asociarse con ansiedad, inseguridad, depresión o insomnio.

Entre estas patologías destaca, muy especialmente, el acné. Una afección que, seguramente, no hubiera suscitado tanta atención social, si no fuera por su evidente visibilidad y por encontrase la mayoría de los afectados en una etapa de vida en la que las frustraciones y rechazos alcanzan
un dramatismo exagerado.

El acné requiere un tratamiento individualizado, minucioso y constante. A nivel de experiencia directa, los dermatólogos vivimos todos los días en la consulta casos de fracaso escolar o de dificultades para conseguir un empleo por culpa del acné. Y comprobamos cómo una buena parte de estos pacientes se sienten rechazados y desarrollan sentimientos de ansiedad y depresión, que superan ampliamente el impacto meramente clínico.

Otro ejemplo es la psoriasis que causa un impacto psicológico importante, los dermatólogos sabemos muy bien los problemas psicológicos que causa la psoriasis en las personas que la padecen. Muchas veces, la mayoría, la psoriasis causa más problemas psicológicos graves que
físicos. En España hay aproximadamente un millón cien mil personas afectadas de esta enfermedad.

Es importante que la sociedad comprenda y no rechace a estos enfermos.

La prevalencia de depresión entre los pacientes psoriasicos oscila entre un 10 y un 58% y es más frecuente en las mujeres que en los hombres. La asociación entre psoriasis y ansiedad puede acontecer en el 43% de los pacientes. La psoriasis puede actuar por sí misma como estresante e
influenciar en el bienestar psicológico y social del paciente.

Hay pues enfermedades de la piel que se agravan con cuadros psicológicos, como hemos señalado, pero también hay pacientes con patologías psicológicas y psiquiátricas que se agravan con patologías de la piel como el "delirio de parásitos" o la "dermatitis artefacta".

 

 

Miguel Aizpún.

Publicado en La Rioja el 14 de Junio de 2016

 
Un diagnóstico a tiempo

Un problema mal planteado, además de irresoluble, suele desembocar en otro mayor. En medicina, es regla comúnmente aceptada que la curación de cualquier enfermedad se inicia con un acertado diagnóstico.

Por supuesto, la dermatología no constituye una excepción a esta regla universal. Unos métodos de diagnóstico cada vez más avanzados y precisos han acabado por pulverizar la trivialización de síntomas y tratamientos iniciales, impulsada frecuentemente desde intereses económicos indefendibles. Porque hoy podemos demostrar que una enfermedad grave puede ocultarse tras una maleza de síntomas aparentemente irrelevantes y en los que los medios técnicos actuales pueden
profundizar hasta desenmascararlos.

Claro que, para abordar esta tarea de investigación diagnóstica, (decisiva para la salud, en algunos casos) se precisa una formación específica que, en lo que respecta al cuidado de la piel, corresponde al dermatólogo. En este proceso de detección, la colaboración del paciente constituye una pieza fundamental. Ello obliga a promover una concienciación pública, que posibilite la aplicación de calendarios periódicos de revisiones, como los que ya son aceptados como habituales en otras especialidades médicas. Controlar, por ejemplo, la evolución de los lunares cada año o consultar al dermatólogo la aparición de cualquier mancha sospechosa en la piel puede resultar decisivo para el cuidado de la salud. Hay que subrayar, una vez más, la importancia del diagnóstico
precoz, especialmente en las afecciones de carácter grave.

La ciencia proporciona cada vez más recursos para la obtención de un diagnóstico preciso y certero de las enfermedades relacionadas con la piel. Esta circunstancia obliga también a los especialistas a un continuado esfuerzo para la actualización de conocimientos. El estudio, como ha ocurrido siempre, resulta imprescindible y, a la postre, también muy gratificante para quienes saben aprovecharlo.

Miguel Aizpún

 
Cáncer de piel

El cáncer de piel es el cáncer más frecuente de todos los canceres del ser humano. La dermatología ha avanzado mucho en los últimos años en su diagnóstico, cada vez más precoz, con lo positivo que es para su curación y en el tratamiento, con una tasa de curación cada vez mayor, prácticamente en muchos casos llega al 100 por 100. La prevención, cada vez es más efectiva, gracias a las muchas campañas de información y educación realizadas a lo largo de los años, por la AcademiaEspañola De Dermatología, la Asociación Española contra el Cáncer y las
Consejerias de salud de las diversas Comunidades Autónomas.

Recuerdo mis primeras campañas en LaRioja sobre el cáncer de piel y lo necesario de una buena protección solar. Que sólo me sentí. Pero el trabajo de todos estos años ha merecido la pena, pero
seguiremos trabajando. Ahora el porcentaje de riojanos que realizan unaadecuada protección solar es cada vez más elevado. Hace poco hasta el actorHugh Jackman ha declarado en la red social Instagram que padece un cáncer depiel. En concreto se trata de un carcinoma de células basales en la nariz. El australiano (Australia es, además, el país con mayor índice de cáncer cutáneo)
que lo ha descubierto recientemente, ha lamentado no haber utilizado mayor cantidad de protección solar ni haberse hecho las revisiones de piel oportunas.

Por eso hoy vamos a centrarnos en el carcinoma de células basales, Carcinoma Basocelular o Basalioma.

Es el tumor maligno más frecuente del ser humano. Afecta predominantemente a personas de piel clara, ojos claros y pelo rubio. Sin embargo, es tan frecuente, que lo puede padecer cualquier persona y a cualquier edad, aunque es más frecuente en personas de avanzada edad, como la mayoría de tumores malignos. Su crecimiento es lento y su comportamiento no es agresivo, no suele diseminarse ni metastatizar a ningún otro órgano. Pero si presenta invasión local pudiendo dejar grandes cicatrices, secuelas y alteraciones funcionales. En general, un tratamiento que lo erradique por completo suele ser curativo en la mayoría de las veces. El pronóstico generalmente es muy bueno.

El carcinoma basocelular puede aparecer de diferentes formas clínicas. En general, toda lesión rosada aunque sea asintomática, que no acaba de curar de manera espontánea, de larga
evolución, que aumenta de tamaño paulatinamente y que puede sangrar con facilidad y presentar zonas de ulceración o costra, sobre todo si aparece en zonas fotoexpuestas, debe ser motivo de consulta con el dermatólogo para valoración, diagnóstico y tratamiento.

En su desarrollo influye sobre todo la radiación solar. Suele aparecer en zonas expuestas al sol y es consecuencia de una exposición crónica a la luz del sol. Se da sobre todo en trabajadores al aire libre, agricultores, personal de la construcción, etc., y en personas que por ocio toman excesivo sol. Por eso, debemos insistir, como vengo realizando, desde hace años en las medidas de protección solar, todos los días del año y especialmente en los días de sol (y nublados). Hoy día, ya prácticamente todas las cremas hidratantes llevan incorporado un factor de protección solar. Según el tipo de piel, edad, tipo de trabajo etc, el dermatólogo recomendará el fotoprotector adecuado que se debe usar y su forma de aplicación. Y sobre todo insistir en la protección solar en los niños. Los hábitos de salud adquiridos en la infancia suelen ser para toda la vida.

El propio actor Hugh Jackman insistía en las redes sociales: "no dejéis de consultar al dermatólogo ante una lesión que aparece en vuestra piel y que lejos de curarse progresa y no os olvidéis
de usar fotoprotección".

Es cierto que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero también lo es que un caso como este puede concienciar a la población mucho más que la mayoría de las campañas que los dermatólogos hacemos en este sentido.

Una vez diagnosticado el Carcinoma Basocelular, su dermatólogo le explicará el protocolo de tratamiento más adecuado para su curación.

A nivel general, existen diversos tratamientos para curar el carcinoma basocelular: cirugía, que es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos, terapia fotodinámica y diversos medicamentos de aplicación tópica.

Sobre todo debemos ser conscientes de la importancia de la prevención, para la cual debemos conocer los factores de riesgo del carcinoma basocelular y del cáncer de piel en general.

Podemos diferenciar dos grandes grupos de factores de riesgo, los que son intrínsecos de cada persona y por tanto no los podemos cambiar, como por ejemplo la edad o el sexo. Y por otro
lado, los extrínsecos a los que externamente se encuentra cada persona expuesta, y que por tanto sí podemos evitar. Enumeraremos algunos de los factores de riesgo más importantes aunque varían según el tipo de cáncer de piel:

·El factor de riesgo más importante implicado en el cáncer de piel es la exposición a los rayos ultravioleta que proceden de la luz solar.

·Antecedentes familiares o en el propio paciente de algún tipo de cáncer de piel.

·Enfermedades hereditarias que predisponen a cáncer de piel.

·Exposición a otros agentes físicos como fuentes de radioterapia. Puede aparecer un cáncer de piel en un área corporal que haya sido previamente irradiada por enfermedad tumoral.

·También estar recibiendo un tratamiento médico inmunosupresor o bien estar inmunodeprimido por algún tipo de enfermedad, puede predisponer al cáncer de piel, fundamentalmente al carcinoma basocelular.

Es muy importante evitar los factores de riesgo dentro de nuestras posibilidades. Es decir, no podemos cambiar nuestra genética ni dejar de tomar un tratamiento inmunosupresor si lo necesitamos. Pero si podemos evitar la exposición solar intensa y utilizar medidas de protección (cremas fotoprotectoras, gafas, sombrero). Y sobre todo, estar alerta ante nuevas manchas en la piel o cambios en las previas mediante una autoexploración sistemática de manera regular, para que si ocurre, podamos captarlo a tiempo consultando con el dermatólogo.

 

 

Dr. Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 19/4/2016

 
Valorar el Pasado

Existe una cierta tendencia a ignorar el pasado, incluso a descalificarlo. Y ello, a pesar de una verdad tan antigua como la que proclama que quienes olvidan la Historia se ven obligados a repetirla, errores incluidos.

De poco sirve la espléndida fachada de un edificio, si sus cimientos son endebles. La primera deslumbra, pero los segundos aseguran que se mantenga en pie. Los soportes enterrados en la oscuridad resultan imprescindibles para que persista la luminosa belleza exterior.

La dermatología actual, tan variada y brillante, le debe mucho a aquellos primeros especialistas que, con escasos medios técnicos y económicos, trataron las enfermedades de la piel. Muy probablemente, ellos no sabían entonces que estaban cimentando, con su abnegada dedicación, una especialidad que ha ido avanzando hasta alcanzar la pujanza de la que hoy disfruta.

Sobre la experiencia de aquellos pioneros ha podido levantarse una especialidad que hoy figura entre las primeras seleccionadas por los estudiantes de medicina y que alcanza un nivel de conocimiento entre la población impensable hasta hace pocos años. La presencia de la dermatología en los medios de comunicación ha sido creciente, hasta el punto de que los problemas relacionados con la piel (tanto desde el punto vista médico como estético) constituyen hoy una de las preocupaciones sociales más extendidas.

Como ocurre en arquitectura, la cimentación de la especialidad ha requerido de muchos esfuerzos que permanecen en el silencio que el oscuro soporte sacrifica para que brille la hermosa fachada. Sirvan estas pocas líneas para sacar, por una vez, a la luz el mérito de los primeros dermatólogos de cuya constancia y abnegación ahora se beneficia una especialidad al alza.

Miguel Aizpún

 
Algunos proyectos dermatológicos para 2016

El recién estrenado 2016 puede constituir una excelente ocasión para ir mejorando nuestro nivel dermatológico a lo largo del año. Para ello, basta con aplicar unas pocas medidas, tan fáciles de cumplir como beneficiosas para el cuidado de la piel.

Podemos comenzar el año encomendando a nuestro dermatólogo una revisión de los lunares, tanto los propios como los de nuestro entorno familiar y programar un control periódico. De esta forma tan sencilla, contribuiremos a implantar una concienciación que resultará muy beneficiosa para todos, no sólo en el presente sino también para el futuro.

En segundo lugar, debemos evitar que el regreso a las preocupaciones laborales, tras las vacaciones, y el tráfago cotidiano nos hagan descuidar la necesaria hidratación, tanto la propia como la de la familia, especialmente si hay niños. Es una forma práctica y segura para prevenir los incómodos eczemas. Y atentos también a ese incipiente acné entre los adolescentes de la familia.

Este va a ser un buen año para renunciar definitivamente a la automedicación o al consejo del amigo, por muy de confianza que éste sea. Esa confianza hay que depositarla en el dermatólogo para consultar cuáles son los productos (cremas, champús, etc.) que mejor se adaptan a nuestra piel y le proporcionan un mejor cuidado.

La visita al especialista resultará sumamente útil para fijar la mejor estrategia en la relación con el sol, que puede ser tan buen amigo como implacable enemigo para nuestra piel. Contra lo que generalmente se cree, esa estrategia de protección solar debe aplicarse durante todo el año, no sólo en las playas durante el periodo estival.

Todos estos sencillos cuidados van a ser muy agradecidos por nuestra piel, un órgano con memoria de elefante que guarda recuerdo de todos los cuidados y descuidos que le proporcionamos a lo
largo de nuestra vida

Miguel Aizpún

 
La hora del balance

 

Hacer balance de lo vivido suele ser todo un clásico en los días finales del año. Por lo general, no resulta difícil identificar los errores, sobre todo si han acarreado consecuencias perjudiciales. También es hora de proclamar los correspondientes propósitos de enmienda, aunque las renuncias prácticas suelen rebajar (y hasta eliminar) la ejecución de estos beneficiosos proyectos.

Siempre se dijo que el infierno está repleto de buenas intenciones. Sin embargo, está bien reconocer los errores, porque es el imprescindible primer paso para poder repararlos. Lo más sensato es ponerse metas fáciles de alcanzar para, desde ellas, optar a cotas superiores. Pero el ser humano tiende a recrearse en el esplendor de la cumbre y suelen incomodarle las primeras rampas, desde las que, todavía, se divisan paisajes muy poco gratificantes.

En este contexto, nuestros consejos, en el ámbito de lo dermatológico, se contentan con objetivos modestos, aunque muy beneficiosos para la salud. Basta con fijar una fecha para consultar con el dermatólogo esas dudas para cuya solución acudimos, erróneamente, al consejo del amigo o a vendedores de productos y tratamientos supuestamente milagrosos.

Y, por supuesto, tener en cuenta que, en lo que se refiere a las celebraciones navideñas, la felicidad consiste en la justa medida y nunca en el exceso. No se deben orillar, en estos días, las
buenas costumbres que contribuyen a mejorar nuestra salud durante el resto del año. No hay motivos para descuidar la necesaria hidratación, el ejercicio físico o la alimentación saludable. Hay que recordar que nuestro cuerpo (cuyo estado sano contribuye al del espíritu) lo agradecerá.

Miguel Aizpún

 
Stop a la automedicación

Casi una de cada tres pastillas de Ibuprofeno, ansiolíticos o antidepresivos se toman sin necesidad y se ha multiplicado por cuatro el consumo de estos fármacos en tan sólo los últimos
10-15 años. Pero no sólo ocurre con estos medicamentos, ocurre con muchos más, otro ejemplo son los protectores gástricos: hace unos años el consumo era de un 3 a 4 %, ahora es de 13 a
14% el número de pacientes que lo toman diariamente y en muchos casos es automedicación.

"Tómate estas pastillas, que a mi me han ido como mano de santo para curarme un dolor de estómago horrible". Comentarios como este o similares se escuchan con demasiada frecuencia entre personas aquejadas de alguna afección que prefieren dejarse guiar por los consejos del vecino, amigo o conocido que por los del verdadero especialista.

Cuatro de cada diez españoles aseguran tomar antibióticos sin receta para tratar los dolores de garganta y los catarros.

Tomar fármacos por iniciativa propia sin que sea prescripción médica es automedicarse. Y resulta que es España uno de los países europeos en los que más se sigue esta costumbre que desaconsejan los expertos (médicos, farmacéuticos, etc,...) por los riesgos que entraña para la salud.

Los fármacos más comunes en la automedicación son los antibióticos y los analgésicos. Hay que tener en cuenta que, incluso con los medicamentos que no requieren receta para su adquisición,
hay que tener cuidado, según indican los expertos, y leer el prospecto correspondiente y consultar al farmacéutico o a su médico.

En ningún caso, debe llevarse a cabo la automedicación ya que puede ser perjudicial para la salud si se refiere a medicamentos que deban adquirirse con receta médica incluso de los de sin receta; a modo de ejemplo, la utilización indiscriminada de antibióticos a través de la automedicación para patologías de origen vírico, como gripe o resfriados trae como consecuencia el que los antibióticos puedan dejar de ejercer su efecto cuando sean necesarios.

En la actualidad hay una serie de enfermedades infecciosas que requieren una atención especial por su creciente incidencia y, en muchos casos, la dificultad para tratarlas se debe a las resistencias a los antibióticos que han aparecido debido al amplio uso, no siempre correcto, que se ha hecho de estos fármacos durante años. Tomar antibióticos cuando no se necesitan hace que las bacterias se hagan resistentes a ellos. Es decir, que cuando se adquiera una infección por una bacteria, el antibiótico ya no tendrá efecto sobre ella, y por tanto, no se curará la infección.

En España, en los años cincuenta, la aplicación antibioterapia se tradujo en una disminución del 70% de la mortalidad atribuible a las infecciones. No obstante, la propia efectividad de estos fármacos frente a enfermedades infecciosas ha favorecido su utilización masiva e indiscriminada y, de esta forma, han reaccionado desarrollando mecanismo de autoprotección y de resistencia.

Con excesiva frecuencia los españoles decidimos que medicamentos nos convienen, sin acudir para ello a nuestro médico o requerir la opinión del farmacéutico. Unas veces por desidia o por falta de tiempo para acudir a la consulta, y otras porque recurrimos a remedios o medicaciones que en otros casos nos dieron buen resultado, pero lo cierto es que los españoles tendemos a la automedicación.

Otro problema que preocupa mucho a los médicos y farmacéuticos es el abandono de los tratamientos por nuestra cuenta, sin cumplir la pauta que nos ha marcado el médico o el especialista y sin consultarle. Esto último ocurre sobre todo en el caso de los antibióticos. Muchas veces es por mejoría de los síntomas, otras veces porque creemos que ya estamos curados y otras veces por aparición de algún efecto adverso que deberíamos consultar con el médico.

Diez de cada cien españoles no cumplen correctamente el tratamiento con antibióticos. Las tres cuartas partes de los que dejan el tratamiento lo hacen por notar una mejoría de los síntomas, algo que normalmente ocurre aunque la infección no esté curada.

Existen medicamentos que no precisan receta, que en algunos casos por ejemplo problemas menores, un leve dolor, una acidez de estomago puntual, o un resfriado pueden tomarse un tiempo limitado o con el consejo del farmacéutico. Pero el hecho de que no precisen receta, no quiere decir que sean inocuos y pueden resultar perjudiciales en determinadas circunstancias.

La automedicación sin control médico o farmacéutico comporta una serie de riesgos para la salud:

· Toxicidad, reacciones adversas y en algún caso intoxicación.

·Dependencia o adicción.

· Falta de efectividad. Como he dicho, a veces se toan antibióticos para procesos víricos.

· Enmascaramiento de procesos clínicos que pueden ser graves, dificultando y retrasando el
diagnóstico y tratamiento.

· Interacciones con otros medicamentos o alimentos que el paciente esté tomando. Sobre todo en
pacientes polimedicados o ancianos.

· Resistencia a los antibióticos.

Los médicos y los farmacéuticos procuraremos con nuestros consejos evitar la automedicación en nuestros pacientes. Ustedes pueden hacer mucho por su salud. Estén informados y confíen en su médico y farmacéutico.

En España en los años 50 la aplicación de la antibioticoterapia se tradujo en una disminución del 70% de la mortalidad atribuible a las infecciones. No obstante, la propia efectividad de estos fármacos frente a enfermedades infecciosas ha favorecido su utilización masiva e indiscriminada y, de esta forma, han reaccionado desarrollando mecanismos de autoprotección y resistencia.

 

Publicado en La Rioja el 3 de Noviembre de 2015

 

Miguel Aizpún

 
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