Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

¿Cómo ha quedado nuestro pelo después del verano?

¿Cómo ha quedado nuestro pelo después del verano? ¿Hay solución? En general, ha quedado algo dañado, porque en las vacaciones que es tiempo de descanso y de “olvidarnos de todo y de relajarnos” a veces, descuidamos los cuidados capilares e incluso “lo castigamos” más que el resto del año.

Una de las propiedades del pelo es su flexibilidad y es una estructura elástica, que puede disminuir por ejemplo, con el aumento de la temperatura (el calor del verano), el pelo mojado (baños en piscinas o playas, en este caso se suma los restos de la arena), con la exposición solar, con el empleo de cosméticos capilares inadecuados (tiempo que a veces, rompen los puentes de disulfuro, dañando el pelo. Se daña la capa cuticular que es la cubierta protectora del cabello. La estructura de la cutícula (queratinizada se puede disolver, desintegrar o agrietar dejando el pelo más fino y desprotegido. Un problema en muchas mujeres y más frecuente en verano, es el deseo de tener el pelo más liso, con abuso del uso de planchas a diario, lo que provoca que el pelo se debilite y se rompa. Por lo tanto vamos a encontrarnos en otoño con un pelo más frágil y quebradizo. Tiempo de caída de pelo. Otoño hay que cuidarse el cabello y es conveniente acudir al dermatólogo. El tiempo de duración del tratamiento es variable según el estado de la piel y de los cabellos, y la edad de la persona.

Los cabellos teñidos son los más damnificados en el verano porque sufren una doble agresión: la del medio ambiente y la de la química de los tintes, los reflejos, o incluso de la henna que reseca los cabellos. Por esta razón, exigen más cuidados.

Los cabellos encrespados, normalmente ya poseen un aspecto reseco, que se acentúa durante el verano.

Se deben cuidar más las personas de pelo fino y con antecedentes familiares de alopecia porque no todos tenemos el mismo tipo de pelo. Nuestro tipo de cabello viene determinado genéticamente. El tipo de pelo que uno tiene se debe por tanto a la herencia derivada de sus progenitores.

El cabello está constituido fundamentalmente por una proteína que se denomina Queratina. Pero el cabello también contiene grasas, pigmento (melanina), Oligoelementos y agua.

Hay diferencias según las distintas razas. El tipo de pelo depende de cada individuo, varía con la edad y está sujeto a modificaciones en función de los cambios hormonales que se produzcan en el organismo. El pelo sufrirá a lo largo de la vida según nuestra alimentación, según cómo lo cuidemos, según nuestro estado de salud (una anemia, una infección le va a afectar,…), etc.

Incluso el ritmo de crecimiento es diferente en el hombre y en la mujer. Se calcula que en 10 días, el pelo del hombre crece 3,7mm., mientras que en la mujer crece 3,4 mm.

El diámetro del pelo también varía a lo largo de la vida. En la infancia el pelo es fino, en la pubertad se engrosa y en la edad adulta va disminuyendo poco a poco su diámetro (miniaturización).

Como decía, ahora, en otoño, tras el verano, es un buen momento para cuidarse el cabello. En esta época puede haber un aumento de caída de pelo. Es un buen momento para acudir al dermatólogo si nota más caída de lo habitual. Hay que realizar una historia clínica, una exploración, unos análisis completos si procede, para hacer un diagnóstico capilar dermatológico correcto, ver la causa y el tipo de la alopecia y poner el tratamiento adecuado para la solución del problema. Se puede tratar de una alopecia estacional que se va a solucionar en unos meses, con la ayuda de su dermatólogo. O de otro tipo de alopecia que requerirá un tratamiento dermatológico más completo.

Forma parte de nuestra herencia como animales mamíferos que un día fuimos y que es un proceso normal de renovación del pelo, que vuelve a nacer transcurridos unos meses.

Hay épocas del año en las que el pelo se “recambia” más que en otras, en el caso de los humanos esta muda es progresiva.

De cada 100 pelos que tenemos, siempre hay un 12-15% en fase de recambio de manera que tardamos alrededor de cuatro años en renovar completamente la cabellera.

Hay que estudiar a cada paciente. Cada persona es un caso diferente que necesita su terapia individual. Un mismo tratamiento, un mismo producto puede ser muy positivo en una persona y ser perjudicial en otra. Por eso, no se debe acudir a la automedicación o al consejo de un amigo (a), si de verdad se quiere afrontar el problema de la caída del pelo.

 
Puesta a punto de la piel tras el verano

Después del verano, debemos recuperar nuestra piel de los “estragos” del sol, sino se ha tomado con la fotoprotección adecuada, y sin abusar de largas exposiciones solares.

A pesar de todos los cuidados y de los consejos que dimos antes del verano para cuidar la piel y el cabello, es difícil que se hayan seguido, porque el verano es tiempo de vacaciones y de “olvidos y despreocupaciones”. El sol, el calor, el sudor, el cloro de las piscinas, la sal del mar, etc., habrán hecho estragos en la piel y el cabello.

El sol provoca cambios en la estructura de la piel haciendo que aparezca arrugada, con manchas pigmentadas y una superficie menos lisa de lo que le correspondería por edad.

El número, forma, grosor, etc., de las arrugas son un buen parámetro para apreciar el grado de envejecimiento. La aparición precoz de pequeñas arrugas es un aviso para tomar medidas frente a la exposición solar. Estas pequeñas arrugas van a aparecer primero en las zonas expuestas, como puede ser la cara y el cuello.

El envejecimiento de la piel, se va manifestando porque la piel adelgaza, se vuelve más seca, pierde poco a poco elasticidad, tonicidad y firmeza. Aparecen las arrugas. Se pierde luminosidad y la piel adquiere un tono más pagado.

Lo primero que hay que hacer es un buen diagnóstico en el que el dermatólogo evaluará el estado de la piel y el tratamiento a seguir. Este se deberá adaptar al estado de la piel, a sus necesidades, a la edad del paciente, etc. El tiempo de duración del tratamiento es variable según el estado de la piel y la edad de la persona.

En primer lugar el dermatólogo valorará los cuidados cosméticos que realiza la persona que nos consulta y los “reorganizará” para el otoño e invierno en cuanto a la limpieza, hidratación, y tratamiento dermocosmético de la piel no sólo de la cara, sino también de las manos, pies y cuerpo.

Es un buen momento para que si no se hace, usar siempre una hidratante con factor de protección 15 a 30. En algunos cutis, según la edad y si el grado de fotoenvejecimiento es mayor se deberá usar todo el año un fotoprotector 50+. No olvidemos que, en mi opinión, el mejor cosmético es el fotoprotector adecuado para cada persona.

Es importante una buena limpieza y una buena hidratación. No existe la hidratante perfecta. Hay que adaptar la limpieza, la hidratación, la fotoprotección y el tratamiento antienvejecimiento al tipo de piel, edad, estado de la piel, grado de fotoenvejecimiento, etc., de cada persona. Su dermatólogo le realizará un diagnóstico correcto y le propondrá el tratamiento a realizar y los cuidados dermocosméticos que usted debe utilizar. Hoy el dermatólogo cuenta con un amplio arsenal terapéutico para tratar el fotoenvejecimiento de su piel: dermocosméticos, peeling químico, rellenos, bótox, láser, etc.

El recuerdo más desagradable que nos pueden dejar los rayos solares en la piel de la cara, del escote y de las manos, son la aparición de manchas oscuras, cuya presencia se va intensificando conforme desaparece el bronceado. Son especialmente antiestéticas las que aparecen en la cara, llamadas melasma o cloasma. Aparecen sobre todo en la frente, mejillas y labio superior. La causa está en la exposición al sol, no haber usado la protección adecuada, factores hormonales, predisposición, toma de fármacos como anticonceptivos, envejecimiento prematuro de la piel, etc.

Este tipo de manchas son más frecuentes en las mujeres jóvenes y en mujeres de piel oscura. Se produce una alteración en la producción de la melanina, pigmento que da color a nuestra piel. Las personas con melasma deben mentalizarse que se han de proteger del sol todo el año y en algunos casos de que deben evitar la exposición solar; si no es así va a ser bastante inútil cualquier tratamiento, por costoso que sea, que realicen para hacer desparecer las manchas.

La mejor época para realizar tratamiento con el dermatólogo es el otoño y el invierno.

También son frecuentes la aparición de lentigos o manchas solares en las zonas más expuestas al sol: cara y dorso de las manos, que van a envejecer esas zonas y a causar impacto psicológico por los años que se nos “echan encima”.

También el verano, el sol, la sal del mar, el cloro de las piscinas, van dañando nuestro pelo, pero será motivo de otro artículo.

 
Tatuajes playeros, ¿Un riesgo?

El verano parece la época ideal para lucir un tatuaje y más si estamos de vacaciones. Sobre todo si son tatuajes temporales. Pero estos tatuajes también pueden producir problemas. Los más habituales son los tatuajes con henna que se ofrecen en las playas, chiringuitos, mercadillos, etc.

La henna es una planta que crece de forma natural en las zonas de Asia y Africa. Se utiliza desde antiguo, como tinte natural, para aplicar en el pelo y en zonas de la cara o el cuerpo, especialmente en mujeres de cultura hindú o islámica. Un tatuaje con henna natural es bastante seguro, deja en la piel un color rojo castaño y dura 3 ó 4 días.

En los últimos años, los tatuadores playeros, con el fin de ofrecer a sus posibles clientes un tatuaje más cómodo, no tienen que esperar unas horas a que se seque el tinte, y que dure más días el tatuaje, adulteran la henna natural añadiendo una sustancia, la parafenilenodiamina, sustancia que se emplea en humanos exclusivamente para tintes de pelo con concentraciones muy bajas. Es decir, adulteran la henna natural en “henna negra” (Black henna).

Lo que ocurre es que la parafenilenodiamina puede producir reacciones alérgicas que pueden ser graves, cuando se aplica de forma incorrecta, pudiendo sensibilizar al que se ha hecho el tatuaje. Aquellos pacientes que se han hecho alérgicos podrán tener problemas con los tintes toda su vida, no podrán teñirse el pelo con los tintes habituales del mercado, ni podrán por ejemplo ser peluqueros/as o trabajos en determinadas industrias.

El mayor número de clientes de estos tatuajes son los niños que están de vacaciones con la familia y lógicamente les hace ilusión llevar un tatuaje. Y los padres lo suelen permitir por creer que son tatuajes inocuos. Atención padres, pues antes de dejar que a su hijo le hagan tatuajes, en esos días de libertad vacacional, asegúrense que se lo hacen con henna natural no con henna negra adulterada.

Si lo que se desea es realizarse un tatuaje permanente no se lo haga en verano, la mejor época del año para realizárselo es de Octubre a Junio.

Aunque ahora se recurre a medios más sofisticados, lo esencial de esta intervención sigue siendo la introducción de un pigmento insoluble a una profundidad determinada. Su colocación, por tanto, requiere necesariamente de la perforación de la piel.

Es evidente que los tatuajes suponen un tipo de decoración de la piel, que puede resultar así más bella y atractiva para algunas sensibilidades. Lo importante es poner en una balanza lo que se gana y se pierde con este tipo de intervenciones. A los dermatólogos no nos corresponde plantear opciones estéticas sino, exclusivamente, las relacionadas con la salud de la piel. Y, en este ámbito, conviene subrayar que las técnicas utilizadas en los tatuajes o en los piercings no están exentas de riesgo.

La realización de estos tatuajes puede implicar riesgos adicionales, como incentivar contagios de algunas enfermedades, incluso graves, como el SIDA o las Hepatitis A, B o C, además de afecciones víricas tipo herpes, o reacciones alérgicas con los pigmentos. Por ello, hay que recalcar que los trabajos deben realizarse en centros autorizados, con la utilización de un material estéril o desechable, e informarse sobre algunas situaciones especiales, como el hecho de que un tatuaje en la zona lumbar puede ser un inconveniente para una futura anestesia epidural y que puede ser muy difícil y costoso borrarlo si un día se cambia de opinión.

El láser ofrece la posibilidad de eliminar tatuajes de una forma segura y eficaz y en unas 5 a 8 sesiones, dependiendo del tamaño, localización, profundidad, color y la opinión del facultativo. La luz absorbida por el pigmento hace que éste se fragmente en pequeñas partículas que son eliminadas por mecanismos fisiológicos.

Desde el punto de vista dermatológico, lo mejor es consultar al especialista, a fin de procurarse los recursos necesarios para lucir una piel sana, sin duda el mejor escaparate.

 
Consejos para que la piel sobreviva a los excesos

Tras los excesos del verano y los "San Mateos", viene el momento del cuidado y la reparación, si queremos que nuestra piel sobreviva al verano (sol, etc.) y a las fiestas mateas (alcohol, poco descanso, etc.), les voy a proponer un decálogo de cuidados saludables, que si los cumplen, compensaran el exceso.

No podemos olvidar que la piel es un órgano vivo, activo, en constante cambio, que no sólo nos protege del medio ambiente, sino que nos relaciona con nuestro entorno. Los malos hábitos alimenticios, el alcohol, el tabaco, la falta de descanso... contribuye a la formación de radicales libres. Los radicales libres son parte responsable del deterioro de los órganos a lo largo de la vida y, entre estos órganos, de la piel.

Tras los excesos, hay que compensar, hay que recuperar el equilibrio necesario para preservar la salud. Nutrición adecuada, suplementos específicos, ejercicio físico moderado, cuidados cosméticos, actitud positiva y prevención de la enfermedad.

Hay que volver a la alimentación sana y equilibrada. No olvide que DIETA significa en griego "arte de vivir". Haga una alimentación basada en la dieta mediterránea pero la haga como una forma de vida, no solo puntualmente, para adelgazar, sino porque le gusta cuidarse. Haga una alimentación rica en cereales integrales, verduras, frutas, un buen aceite de oliva, lácteos, pescado rico en grasa, carbohidratos de bajo índice glucemico y proteínas no grasas. Haga una siesta a su gusto y la piel y su cuerpo pronto lo notaran.

Los antioxidantes ayudan a neutralizar los efectos negativos de los radicales libres sobre la piel. Tras periodos de excesos conviene tomar temporalmente, prescrito por el dermatólogo, suplementos de vitaminas y minerales a base de vitamina C, E y beta carotenos, si fueran necesarios. Utilizar cosméticos específicos para cada tipo de piel, para limpiar, hidratar y tratar.

Déjese aconsejar por su dermatólogo. No haga auto tratamiento. Él le prescribirá los cuidados y tratamiento que necesite su piel, previo un estudio y el diagnóstico adecuado.

Beber de 6 a 8 vasos al día de agua, acompañando a las principales comidas. Preservar la piel de la deshidratación es conservar su resistencia a las infecciones e irritaciones y mantener su aspecto, elasticidad y luminosidad. La piel se hidrata desde el interior y desde el exterior.

Es el momento de recuperar su habito saludable de jerdicio físico, de acuerdo a su edad, estado de salud y sus gustos personales por uno u otro tipo de deporte. En el ejercicio físico, es necesario como en el tipo de vida saludable, ser constante. Unas personas necesitaran un ejercicio físico más intenso, otras más moderado. Pida consejo a su médico de familia o médico deportivo. Mejor poco y moderado, que intenso y a días. Es lo que observaron investigadores de la Universidad de Ontario (Canadá). La piel mejoró.

Pero también es muy importante el descanso y dormir bien, entre 7 y 8 horas de sueño. Dormir mal pasa factura también a la piel que presenta pronto signos de envejecimiento prematuro y una menor capacidad para recuperarse de la exposición solar.

No olvidar nunca que el cuidado de la piel se inicia con una correcta limpieza e hidratación por la mañana y por la noche. Su dermatólogo le aconsejará en su caso los productos adecuados. La hidrante de la mañana debe de llevar siempre factor de protección solar. Todas las pieles, incluso las grasas, deben de ser hidratadas. Las pieles grasas con hidrantes oil free y las pieles secas con hidratantes especiales para ellas. Si usted tiene una piel sensible, atópica o seborreica, elija muy bien su hidratante. A la noche limpie su piel. No se acueste nunca sin desmaquillarse.

Un gran cosmético facial es un buen protector solar. Recibimos rayos ultravioleta en cualquier período del año al realizar actividades al aire libre. En general la correcta protección solar nos permitirá realizar cualquier tipo de actividad. Cosméticos de última generación combinan protección solar moderada o alta junto a elementos que hidratan o nutren la piel.
Recupere los hábitos de descanso y ejercicio moderado y constante. Realice al menos una evaluación anual de su salud y los chequeos específicos que se recomiendan según edad y sexo.

Los dermatólogos, médicos especiales de las alteraciones y enfermedades de la piel y el pelo, debemos revisar la piel al menos 1 vez al año.

 
Problemas de piel en los deportes acuáticos

En esta época de verano, tiempo de vacaciones y descanso, prácticamente todo el mundo acude a playas, piscinas o ríos. Unos por el placer de bañarse, otros por deporte, o simplemente por refrescarse en estos días calurosos.

Hasta hace escasas décadas, la natación, la vela, el surf, el windsurf, la pesca, el piragüismo, el rafting y otros deportes acuáticos eran casi desconocidos. Sin embargo, en la actualidad, la popularidad de la cultura del agua es extraordinaria, hasta el punto de que es raro el individuo que no toma contacto con ella en alguna de sus actividades. Las playas, los ríos, los embalses y las piscinas se llenan de gente que encuentra en este medio un motivo de diversión y una forma de mejorar su salud. Sin embargo, esta actividad puede favorecer la aparición de ciertas patologías cutáneas específicas del medio acuático.

La práctica de estos deportes puede dar lugar a una patología de la piel muy característica. Vemos a veces picor en estos deportistas, el llamado prurito acuagénico, picor que aparece por el contraste con el agua, picor que suele durar unos minutos pero muy intenso, y obliga al rascamiento. Se inicia en las piernas, asciende al tronco y a los brazos, y dura tan sólo unos minutos. El mecanismo por el que el agua provoca picor es completamente desconocido. Esta patología es muy frecuente, alcanzando al 30% o 40% de la población general. También a veces se dan lesiones habonosas acompañadas de picor que dan lugar a cuadros de urticaria acuagénica. Hay que acudir al dermatólogo para el diagnóstico y el tratamiento.

Otras de las dermatosis se deben a los seres vivos que habitan el agua. Invertebrados celentéreos como las medusas, las anémonas o los corales poseen en su superficie unos orgánulos con potentes toxinas muy lesivas para la piel humana. Estos orgánulos pueden circular libremente en el agua durante meses, al desprenderse por el movimiento rápido del agua, y producir lesiones directas sin contacto con el animal. La medusa es un habitante asiduo de las costas españolas. También en personas que practican el buceo pueden producirse reacciones cutáneas con los erizos de mar.

Hay que tener cuidado con los baños en los ríos y pantanos, las aguas pueden estar contaminadas.

Otra patología cutánea es el prurito del nadador o dermatitis por cercarias, es una erupción papulosa que aparece en las zonas de penetración de las cercarias, cuyos huéspedes habituales son pájaros y mamíferos de pequeño tamaño. Las cercarias atraviesan la piel humana, dan lugar a una respuesta inflamatoria con aparición de manchas rojas, vesículas y picor y mueren sin invadir otros tejidos. Las lesiones no aparecen en la zona cubierta por el bañador. Las lesiones suelen desaparecer en una semana y el dermatólogo una vez realizado el diagnóstico suele prescribir una crema de corticoide para aplicación local.

En las personas que practican deportes acuáticos a veces vemos dermatitis de contacto a los trajes de neopreno que usan para estos deportes.

En los niños que suelen pasar mucho tiempo nadando y jugando en el agua de las piscinas y playas, solemos ver problemas de picor por la acción del cloro sobre la piel que produce sequedad, y mucho más en niños atópicos, ya de por si de piel seca.

También el sol favorece este problema. Es importante que las madres se conciencien de que no sólo hay que aplicar el fotoprotector media hora antes de la exposición solar, sino renovarlo periódicamente (el fotoprotector va también a hidratar la piel) y también hay que hidratar la piel de los niños generosamente después del baño, igual que se hidratan las madres. Si no, vemos como la piel de los niños en la cara, en los brazos, en las piernas se reseca, se descama, y se hace frágil.

La erupción del bañista consiste en una curiosa dermatosis que sólo aparece en la piel cubierta por el bañador. Aunque se conoce desde principios de siglo, su causa se supo hace muy pocos años. Las larvas de celentéreos se reproducen masivamente en condiciones climáticas favorables, como las que se dan en los meses de primavera en la corriente del Golfo. Estas larvas, de tamaño de cabezas de alfiler flotan el agua. El traje de baño actúa como una red que las atrapa y las pone en contacto con la piel. Bajo la presión de la tela del bañador, liberan los tóxicos que producen las lesiones y, a veces, vómitos, diarrea, fiebre y dolores musculares.

La erupción del bañista de mar es sumamente frecuente en las costas del Caribe. En los meses favorables (de marzo a septiembre), puede afectar a uno de cada cuatro individuos. En España se ven cada vez más casos en los turistas procedentes de destinos tropicales como Miami, Cuba o Cancún.

 
Riesgos del verano para nuestro salud 2016

Con el verano llegan las vacaciones y nos vamos a la playa, al pueblo, a otro país, etc. Nos desinhibimos. Cambiamos nuestros hábitos, nuestra alimentación, nos bañamos en piscinas, ríos o mar. Tomamos el sol. Nos excedemos con el alcohol,…, estamos en verano, estamos de vacaciones.

Son muchos los agentes externos que pueden causarnos daños si no tenemos una correcta prevención.

Una de las consultas más frecuentes al dermatólogo en verano, son los distintos tipos de micosis u hongos. Los más comunes son los denominados pie de atleta, cuyo contagio se produce principalmente en las duchas de las piscinas. Para prevenirlos los dermatólogos recomiendan bañarse con las zapatillas puestas, y secarse bien entre los dedos, uno por uno. Andar descalzo, el sudor, el roce y la humedad favorece su contagio. Nunca compartir toallas, puede ser una fuente de contagio, sobre todo si están mojadas.

Las zonas de pliegues, como las axilas y las ingles también son muy proclives a las micosis.

Otra de las visitas que con frecuencia acuden a nuestras consultas son las quemaduras solares, principal causa del cáncer de piel. Son muchos los que se quedan dormidos en la playa o los que olvidan los fotoprotectores. Además del envejecimiento prematuro de la piel, el riesgo de un cáncer cutáneo es un hecho confirmado. Por eso es importante utilizar protección solar adecuada al tipo de piel, y exponerse de forma progresiva. Los niños necesitan mayor fotoprotección, ya que su sistema inmunológico no está totalmente desarrollado. Los especialistas recomiendan no exponer al sol a los menores de tres años y que utilicen medidas de protección complementarias a las cremas, como gorros o camisetas.

Las lesiones cutáneas vienen muchas veces acompañadas de la temida insolación. Dolor de cabeza, fatiga, deshidratación, escalofríos, e incluso náuseas y vómitos, son sus síntomas. Para prevenirla, basta con beber agua regularmente, preferentemente enriquecida con sales, y evitar largas exposiciones al sol.

Sea cual sea su destino veraniego, siempre estará expuesto a la picadura de algún animal. Tanto las abejas, como las avispas, los mosquitos, y las medusas y anémonas, o algunos peces, suelen producir urticarias, lesiones habonosas, y picor. Pueden llegar a ser graves en niños y personas alérgicas. Es preciso tomar medidas preventivas como el uso de insecticidas no tóxicos y de dispositivos del tipo ‘enchufes’, para prevenir durante el día y la noche las picaduras de insectos. En cualquier caso, si le pica cualquier animal, se debe limpiar la zona con agua o amoniaco y no utilizar remedios como barro o saliva que sólo podrían infectar la herida y acudir al punto de urgencia más próximo.

Las Conjuntivitis, provocadas por los baños en las piscinas con exceso de cloro, es el principal problema que presentan los ojos en verano. Debemos lavar los ojos con suero fisiológico después del baño y usar siempre gafas de piscina. El contacto directo de los ojos con el agua de mar también debe evitarse, ya que la sal puede producir sequedad.

Las Otitis, típicas de esta época, afectan al 1,5% de la sociedad española. Se trata de una infección del oído externo que provoca un dolor intenso, espontáneo y al masticar, acompañado de secreción y falta de audición. No se trata de una enfermedad grave, aunque sí molesta y que, si no se trata puede derivar en complicaciones. Para prevenirla es importante secarse bien los oídos después del baño.

El calor también afecta a la calidad de los alimentos. Entre las dolencias más comunes y peligrosas están las estomacales. La gastroenteritis puede producirse por una intoxicación alimentaria, por una diarrea producida durante una breve estancia en el extranjero o por una viriasis. En los tres casos, los síntomas suelen ser deposiciones blandas, con o sin vómitos, acompañadas de un regular estado general y, en algunos casos, de fiebre.

Para evitar que se produzca esta patología que puede perjudicar las vacaciones, se recomienda evitar ingerir alimentos de procedencia desconocida, conservarlos como recomienda el fabricante, fijarse en las fechas de caducidad, tener especial cuidado con la comida que se toma en el extranjero y llevar la medicación necesaria.

Como ven el verano también tiene sus riesgos. Con unas recomendaciones básicas y siendo prevenidos son fáciles de evitar.

 
El dermatólogo sí que sabe

La famosa "ley del mercado" nos ha sorbido tanto el seso que corremos el riesgo de asumir sus principios como universales. Así, no resulta extraño que se asegure rotundamente que el consumidor siempre tiene razón, incluso cuando un buen producto es rechazado. Y no cabe duda de que, en términos estrictamente económicos, las decisiones del cliente resultan inapelables.

Sin embargo, el consumidor puede equivocarse y mucho. Así viene a corroborarlo un estudio realizado por dermatólogos estadounidenses y que ha sido publicado por la revista JAMA Dermatology. El informe revela que nada menos que el 40% de las cremas solares preferidas por los consumidores no cumplen los requisitos de protección establecidos por la Academia Americana de Dermatología.

¿Por qué son elegidas estas cremas en detrimento de otras más adecuadas?. Las razones que justifican la decisión de los compradores son de lo más variopinto y ninguna de ellas tiene que ver con la función saludable del producto sino con factores relacionados con el "gancho" comercial, como el olor o el precio, por ejemplo. Aquí sí que, efectivamente, la ley del mercado funciona a las mil maravillas. Lo malo es que la salud no entiende de estos planteamientos, sino, exclusivamente, de aquello que le conviene.

El estudio del grupo de dermatólogos americanos se basa en el análisis de los datos suministrados (volumen de ventas y valoración de los usuarios) a través de las páginas web de Amazon, una de las plataformas de venta on-line con más usuarios del mundo. Los compradores se dejan seducir por muchos factores que nada tienen que ver ni con su exigencia básica ni, mucho menos, con su salud. Y, si se analizaran otros productos, seguramente los resultados serían bastante
parecidos.

Lo que sí demuestran estos datos es la necesidad de confiar en el asesoramiento del profesional adecuado a la hora de tomar decisiones. Y, en este caso, el dermatólogo es quien, efectivamente, sí que sabe.

Dr. Miguel Aizpún

Publicado en la página web de la AEDV

 
La Protección de la ropa frente al sol

Seguramente, la protección frente al sol aportada por la ropa sea una de las que menos se tienen en cuenta a nivel práctico. Y, sin embargo, se trata de un medio seguro, sencillo y poco costoso. Una vestimenta adecuada constituye una barrera eficaz contra los rayos ultravioleta B y también contra los rayos ultravioleta A y las radiaciones visibles.

Esto no quiere decir que los fotoprotectores (siempre recomendados por el dermatólogo para potenciar su eficacia, adecuándolos a cada tipo de piel) no jueguen un papel importante. Pero a menudo se olvida que deben aprovecharse todos los medios para aprovechar los efectos beneficiosos del sol y evitar sus impactos negativos.

Así como los fotoprotectores son cada vez más eficaces, la tecnología ha dotado también a los tejidos de propiedades protectoras que resultaban inimaginables. Hoy no existen disculpas para descuidarse en la protección frente al sol y evitar una amplia gama de efectos adversos, que van desde la simples quemaduras al cáncer de piel. Afortunadamente, tenemos a nuestra disposición equipamientos de los que podemos echar mano con facilidad, ya que resultan asequibles y eficaces. Lo más seguro y conveniente es pedir consejo al dermatólogo, que es el especialista que puede informar adecuadamente sobre los nuevos avances y orientar sobre su utilización.

Como recomendaciones muy elementales, hay que subrayar que una sencilla camiseta de algodón (y más si el tejido es tupido y de color oscuro) constituye un protector fácil y cómodo. También los sombreros de ala ancha son un medio tradicional para proteger la cara, nuca y cuello. Y el uso de las gafas de sol resulta obligatorio para preservar al cristalino de los efectos deletéreos de la radiación ultravioleta..

Hoy tenemos la oportunidad de beneficiarnos de la experiencia frente al sol de quienes nos precedieron y de los avances tecnológicos que la han mejorado y marcan el futuro. Y lo inteligente es acudir a un especialista capaz de aprovechar al máximo la mezcla de tradición e innovaciones; en este caso, el dermatólogo.

Dr. Miguel Aizpún

Publicado en la Página de la AEDv

 
Fotoprotección: consulte a su dermatólogo

El cuidado de la piel no puede ser confiado a la intuición o al consejo de familiares o amigos. Las prescripciones del dermatólogo y la recomendación del farmacéutico resultan imprescindibles a la hora de seleccionar los fotoprotectores adecuados. El consejo del especialista resulta hoy más necesario que nunca, dada la proliferación de productos existentes en el mercado.

Las investigaciones realizadas por la industria han logrado desarrollar productos que son capaces de combinar las aspiraciones estéticas del bronceado con la eliminación de riesgos para la piel. El único requisito es dejarse aconsejar por el dermatólogo, que conoce la idoneidad de cada producto y los estudios clínicos que lo avalan.

Evitemos todo producto que nos ofrezca maravillas. Afortunadamente y gracias a nuestras campañas, ha pasado la moda de la aplicación de aceites, remedios caseros, o productos acelerantes del bronceado, que no protegían nuestra piel y facilitaban las quemaduras y los efectos
nocivos del sol.

La piel guarda memoria de cada agresión sufrida en una exposición solar inadecuada. Por eso, resulta tan importante preservarla de daños desde los primeros momentos de la vida y los bebés merecen una atención especial. Sobre todo, cuando algunos padres quieren presumir, a toda costa, de un bebé tan guapo con las mejillas bronceadas.

La exposición directa al sol no resulta en absoluto recomendable para menores de tres años. El empleo de fotoprotectores debe limitarse estrictamente a los diseñados, de forma específica, para uso infantil. En el caso de los bebés, tenga especial cuidado. La piel del bebe es suave y vulnerable al sol, en general, no aplique fotoprotectores en niños menores de 6 meses, pasada esta edad, aplique fotoprotectores adecuados y no exponga a los niños al sol antes de los 3 años. En caso de una quemadura solar en un bebe, debe ser tratada como urgencia y acudir al médico o al dermatólogo. Examine la piel del bebe con regularidad y si observa cualquier cambio en la piel, la aparición de una mancha, etc., consulte a su dermatólogo. Los fotoprotectores deben seleccionarse en función de los consejos del dermatólogo, el pediatra o el farmacéutico.

Algunas personas se resisten a consultar al dermatólogo porque creen que estamos en contra del sol. Esta apreciación, además de errónea, es profundamente injusta. Por nuestra formación profesional, los dermatólogos somos los primeros en valorar los efectos beneficiosos aportados por el sol y, por ello, buscamos aprovecharlos al máximo. Ello implica la adopción de precauciones para evitar riesgos que minimizarían esos beneficios o, lo que es peor, los convertiría en repercusiones negativas.

Tampoco es cierto que los dermatólogos no estemos preocupados la estética. Quienes si están en contra de ella son aquellos que, sin la suficiente preparación científica, recomiendan tratamientos o productos que no benefician el cuidado de la piel, cuando no resultan abiertamente perjudiciales para ella. Los dermatólogos no sólo nos ocupamos de curar las enfermedades de la piel, sino también de cuidar la piel sana. Este cuidado de la piel sana y especialmente el tratamiento del envejecimiento de la piel, es uno de los objetivos primordiales de nuestros Congresos. La auténtica belleza se apoya en la salud y este es el primer objetivo del dermatólogo. Únicamente sobre la base de una piel sana pueden asentarse los tratamientos cuyo objetivo sea la estética. Por eso resulta beneficiosa la colaboración entre dermatólogo y los profesionales imbricados en este campo.

Ya hemos reseñado antes las precauciones que deben adoptarse para que la exposición al sol resulte beneficiosa, tanto desde el punto de vista sanitario como estético. Si esas normas no son respetadas, la respuesta del sol será negativa, tanto para la salud como para la belleza. Las expresiones más frecuentes serán las quemaduras, las insolaciones, los golpes de calor o una amplia gama de fotodermatosis, enfermedades de la piel inducidas por el sol y empeoradas por
esta contribución negativa, como el lupus eritematoso. Además, existen otros impactos que, aunque no resulten visibles de inmediato, si pueden aflorar a medio y largo plazo. Las manchas solares, la formación de arrugas, el fotoenvejecimiento cutáneo y el cáncer de piel, son las muestras más extendidas de este tipo de impactos.

 

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 7 de Junio de 2016

 
<< Inicio < Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Próximo > Fin >>

Página 4 de 14