Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

Cómo detectar e identificar las verrugas

¿Quién no sabe o cree saber lo que es una verruga? Mi experiencia, como dermatólogo, me ha enseñado que en toda lesión de la piel, por sencilla que parezca, hay que hacer un correcto diagnóstico. Y en una posible verruga, también. Muchos dermatólogos hemos vivido pacientes que han venido a nuestra consulta con una lesión en la piel pensando que era una verruga y hemos diagnosticado un Carcinoma. No es lo frecuente, más bien lo infrecuente, pero nos puede servir como ejemplo de lo importante de acudir al médico o al dermatólogo antes de autodiagnosticarnos y acudir a los remedios caseros, autotratamientos o tratamientos del amigo.

Las verrugas son un proceso vírico causado por un virus llamado “papova virus” y, por consiguiente, es verdad que pueden desaparecer solas; lo que pasa es que, del mismo modo, también pueden reaparecer con cierta facilidad.

Somos muy dados también a pensar que todas las verrugas son iguales, cuando existen diferentes tipos de verrugas, según su aspecto, localización etc. Una clasificación práctica es: verrugas vulgares, plantares, planas o juveniles, de mucosas y genitales.

Las verrugas vulgares son las más frecuentes más en los niños y se localizan sobre todo en las manos. Son pequeñas elevaciones sobre la piel, de forma redondeada, de color carnoso o parduzco. Las más rebeldes suelen ser localizadas en las uñas, bien en la zona periungueal o en la subungueal (debajo de la uña).

No se contagian por contacto cutáneo, podemos dar la mano a una persona que tenga verrugas. El contagio se produce si existe una erosión en la piel que permita la penetración del virus, lo que sucede es que es muy normal tener pequeñas erosiones en las manos que nos pasan desapercibidas y pueden constituir una puerta de entrada del virus. Por eso es bueno extremar las medidas de protección y no andar “tocándose” las verrugas. Cuando una verruga sangra, en principio, no tienen por qué aparecer otras alrededor si la piel que la rodea está sana y no tiene erosiones. Pero si sangra es porque se ha producido una erosión y, en ese caso, puede producirse un fenómeno de autoinoculación.

Las verrugas planas son superficiales, aplanadas, afectan a los niños y por eso se llaman juveniles, localizándose sobre todo en la cara, no son molestas ni dolorosas.

Las verrugas plantares, que la gente conoce como papilomas (ambos términos verruga/papiloma tiene la misma significación pero los dermatólogos empleamos el término verruga) se localizan en la planta de los pies; pueden ser únicas o múltiples, se presentan tanto en niños como en adultos, y suelen ser muy molestas y dolorosas por el apoyo del pie al caminar. No deben confundirse con los llamados “ojo de gallo” o con los “callos”, por esa razón siempre debe haber un diagnóstico dermatológico.

Las personas con verrugas plantares deben evitar acudir a gimnasios, piscinas, etc., hasta que las verrugas se hayan curado totalmente, ya que si la piel está en contacto con el suelo en estas zonas de humedad son posibles los contagios.

Las verrugas de mucosas reciben este nombre por su localización en mucosas.

Respecto a las verrugas genitales o condilomas el contagio suele ser por vía sexual y pueden producir, a veces, molestias importantes. Es importante realizar una analítica de serología, control a la pareja y tratamiento a los dos si procede.

En las verrugas hay que tener cuidado de que no se sobreinfecten y en las localizadas en las uñas (periungueales) procurar que el paciente (niños) no se muerdan las uñas que en esos casos es frecuente se desarrollen en labios y alrededor de la boca.

La verrugas nunca son cancerosas ni se pueden hacer cancerosas, pero eso si son realmente verrugas y no se trata de otra lesión cutánea que se piense en una verruga, por eso siempre debe haber antes de iniciar un tratamiento un diagnóstico del dermatólogo.

En cuanto al tratamiento de las verrugas, no existe un tratamiento único para todas las verrugas. Será el dermatólogo el que según el tipo de verruga, la localización, el número, etc. decida un tratamiento u otro, y también según su experiencia, conocimiento de la técnica, resultados, etc. En los niños con verrugas vulgares en las manos, a veces empezamos por aplicar un tratamiento tópico. Los resultados de este tipo de tratamiento son lentos pero no son dolorosos para el niño, si no es suficiente pasamos a utilizar crioterapia, o también se puede utilizar la electrocoagulación.

En las verrugas planas solemos utilizar tratamiento tópico con retinoides, a veces en fórmula magistral, para poder adaptar las concentraciones según cada caso. En las verrugas plantares podemos empezar por tratamientos tópicos por ejemplo la cantaridita, y si no quemar (Crioterapia). En las verrugas genitales existen hoy día diversos medicamentos que son bajo control dermatológico.

Así pues, el dermatólogo decidirá en cada caso el protocolo de tratamiento.

 

Miguel Aizpún.

Publicado en La Rioja el 21 de Marzo de 2017

 
No se quede en el sillón

Todos los médicos y organizaciones sanitarias estamos de acuerdo en la importancia para la salud que tenía el realizar ejercicio físico de forma moderada pero continua, con arreglo a la edad, el estado de salud y la preferencia personal por uno u otro deporte. La tan conocida frase de que el que mueve las piernas mueve el corazón es cierta. Con el ejercicio físico también se mueven los músculos, los pulmones, etc. Pero ojo! No se quede usted el resto del día en el sillón. Hay que mantener el cuerpo en movimiento el resto del día. Cuente usted, las horas que pasamos el resto del día sentados o en la cama. En el desayuno, en el trabajo, en la comida, en la siesta, en la televisión, leyendo, durmiendo, etc.

Todas estas horas de sillón, de sofá, de cama, de inactividad física causan riesgos para su salud. Es muy habitual, sobre todo en personas de cierta edad, que salgan todos los días a caminar, una buena opción de ejercicio físico a su edad, pero también es habitual que el resto del día, estas personas estén demasiadas horas en el sillón, leyendo o viendo la televisión o descansando.

Las personas jóvenes, cada vez más, hacen ejercicio físico de forma habitual, aunque es importante que el porcentaje de estos jóvenes vaya aumentando, porque aún es relativamente bajo. En las personas de más edad, se ha ido consiguiendo que aumente el deseo de mantener unos hábitos de vida saludables y el ejercicio físico y una sana y equilibrada alimentación cada vez más están entrando a formar parte de su vida y es primordial que nuestro cerebro tome la firme decisión que queremos llevar una forma de vida sana, no sólo el mes que dura la operación bikini. Todo está en el cerebro.

Es bueno empezar por caminar. Muchos nos dirán que eso no es deporte. Pues, son muy numerosos los trabajos que demuestran que caminar ayuda a mantener una buena salud, controla los niveles de colesterol, etc, y consigue un gasto de aproximadamente 300 calorías a la hora. Si lleva tiempo sin hacer ejercicio físico, empiece con “buen pie”, poco a poco. Cada día camine un poco más, marcándose objetivos reales y que pueda conseguir para no frustrarse y dejarlo. Es bueno, al principio, quedarnos con la sensación de que podíamos haber hecho más. Ya lo haremos. No volvamos a casa, con la sensación de estar muy cansados y al día siguiente desearemos volver a caminar. Al principio salga a caminar 3 días a la semana, luego ya irá aumentando a su ritmo, hasta caminar 4 ó 5 horas a la semana. Cambie de itinerarios. Lo haga con algún amigo. Distráigase mientras camina. Vaya creando un hábito, una costumbre. Que le guste lo que hace. Que le distraiga.

Se considera el caminar como un buen ejercicio físico de intensidad media. Pero tampoco hace falta, según la edad, una actividad física intensa. Dejemos eso para los más jóvenes. Lo importante es cada día seamos más las personas, jóvenes y menos jóvenes, que realicemos ejercicio físico, que disfrutemos practicando un deporte y que el resto del día, nos movamos. Poco sillón, poco sedentarismo.

Una actividad física moderada parece ser mejor para el ser humano que una actividad muy intensa, según los resultados del Estudio del Millón de Mujeres del Reino Unido presentado el año pasado en la revista Circulation. Pero, para que esta actividad física tenga efectos positivos, lo más importante es que sea habitual. Es decir, que esté integrada en el estilo de vida de cada persona, de modo que la practique con regularidad.

Poco sillón y una actividad física moderada y continúa es buena para nuestra salud, para nuestro ánimo, para prevenir el sobrepeso, para controlar la tensión arterial, el colesterol, la glucosa, etc., y por el contrario según la revista The Lancet, la inactividad física causa el 6% de las muertes por cardiopatía coronaria, el 9% de la mortalidad prematura, el 7% de la diabetes tipo 2, el 10% de los cánceres de mama y el 10% de colon. A esto hay que sumar, según los expertos, que permanecer sentado largas horas influye en la obesidad, en el estado de ánimo, en la resistencia, en la pérdida de masa muscular y ósea y se pierde flexibilidad. A nivel intestinal la inactividad física promueve la dificultad para evacuar y afecta al sueño, ya que, al permanecer sentadas mucho tiempo, las personas tienden a dormir durante el día.

Así que parafraseando un famoso refrán: “poco sillón, poco cama, poca mesa y mucha suela de zapato”.

 

Publicado en La Rioja el 28 de Febrero de 2017

 
Los piojos siempre vuelven

Los piojos producen auténticas miniepidemias escolares y la principal sintomatología subjetiva es el picor o prurito intenso, producido por la picadura del insecto.

La transmisión se produce por contacto entre personas, por ello es tan frecuente entre los niños, debido a que pasan muchas horas juntos y sus cabezas se acercan a menudo, de modo que caminando por los pelos pasan de una cabecita a otra. Los piojos no vuelan ni saltan, pero caminan y se desplazan a gran velocidad. También puede facilitarse su transmisión mediante peines, cepillos, cintas o sombreros. Por ello estos artículos no deben compartirse fuera de casa.

Se caracteriza por prurito y rascado que es más intenso cuanto mayor es la parasitación. El rascado puede facilitar la infección bacteriana de las lesiones (impetiginización) y entonces pueden llegar a observarse ganglios locales inflamados.

Los cabellos aparecen deslustrados y secos, apreciándose con facilidad las liendres en la base de la raíz de los cabellos. Hay que buscarlos principalmente en la nuca y detrás de las orejas.

La parasitación por piojos de la cabeza es la más habitual y se da sobre todo en niños entre 6 y 10 años y en mujeres. Los niños con cabellos finos y claros, y piel fina y blanca son más propensos a padecer infestaciones. Aunque tradicionalmente la infestación por piojos se produce en poblaciones con malos hábitos higiénicos, los insectos prefieren vivir en la piel limpia, por eso es tan fácil que una persona que mantiene una buena higiene se contamine tan fácilmente.

Para facilitar dicha comunicación y que deje de ser un tema tabú, es muy importante concienciar a los padres y niños de que cualquiera puede tener piojos, que no es sinónimo de suciedad y bajo nivel social, que nos puede pasar a todos y que cuanto antes nos avisen antes podremos tomar las medidas oportunas para solucionar el problema.

Se han vuelto muy resistentes a los principios activos en muchos pediculicidas debido a la sobreutilización.

MITOS SOBRE LOS PIOJOS:

No saltan ni vuelan.

Se mueven rápidamente enganchándose con las patas al pelo, pudiendo aguantar hasta 24 horas sin estar en el cuero cabelludo, por lo que también se transmiten por contacto y a través de artículos como sombreros, cintas para el pelo, bufandas, almohadas…

Otra de las presunciones es que los piojos sólo atacan a los peques. Nadie está a salvo de estos inquilinos. “Lo que ocurre es que se produce más contacto entre los niños que entre los adultos por los juegos, las siestas en las colchonetas, los prestamos de utensilios personales… Es la población con mayor riesgo. Sin embargo, es importante que tanto los adolescentes como los adultos se examinen la cabeza cuando se detecta un caso cercano.

Los profesionales advierten que en una melena larga es más sencillo adherirse porque tiene más superficie de cabello.

Que el pelo sucio les guste más también es falso. Los piojos prefieren el cabello limpio porque es una casa más habitable.

No es cierto, pero tener piojos se asocia a la falta de higiene y nadie quiere que a su hijo le llamen piojoso.

El árbol del té se usa para disminuir el pH del cuero cabelludo y aportar un olor que desoriente e inmovilice a los piojos.

Un piojo hembra puede poner entre ocho y diez liendres al día en zonas resguardadas y a mayor temperatura (nuca y detrás de las orejas). En seis días serán ninfas y en diez nuevos piojos.

Hay que evitar acudir al cole con la infestación, alertar al profesor para que no se multipliquen, lavar toallas, gorros y ropa de cama a temperaturas superiores a 55º C y pasar la liendrera.

La práctica del “selfie” aumenta el contagio de piojos. Hacerse un “selfie” a dos, tres o más gente, hace falta juntar bien las cabezas, con lo que pone en riesgo a todos si una de las personas del grupo tiene piojos. Los expertos piden a los padres que informen a sus hijos sobre los peligros de los ‘selfies’. Mientras dure esta moda, es necesario controlar este tipo de actividades entre los niños. Los ‘selfie’ pueden hacer historia, pero los piojos nos pueden dar mucho dolor de cabeza.

 

Publicado en La Rioja el 21 de febrero de 2017

 
XIX Curso de Dermatología Estética para Residentes de Dermatología

El Dr Aizpún y el Dr Camacho en el XIX Curso de Dermatología Estética para Residentes de Dermatología celebrado en Barcelona los días 10 y 11 de febrero de 2017.

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Reunión Nacional de Dermatología Estética 2016

El Dr Aizpún en la Reunión Nacional de Dermatología Estética 2016 en Santiago de Compostela.

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La Psoriasis la gran protagonista

La psoriasis ha suscitado siempre la atención, la dedicación y muchas horas de estudio de los dermatólogos, entre otros motivos, por el número de afectados (más de 125 millones en todo el mundo, de los que más de un millón corresponde a España). Este protagonismo se ve impulsado, año tras año, desde la Academia Española de dermatología y las diferentes sociedades científicas de todo el mundo.

El próximo sábado día 29, es el Día Mundial De la Psoriasis, oportunidad para hacer alguna aportación sobre esta enfermedad dermatológica, a la que desde esta página de salud de nuestro periódico, siempre hemos prestado atención.

El protagonismo de esta afección está más que justificado. Al elevado número de pacientes, se añade la imbricación psicológica, con repercusiones notables sobre las relaciones sociales y familiares, particularmente sobre la vida en pareja.

Aunque se ha avanzado mucho en su conocimiento, la psoriasis sigue constituyendo un campo de investigación apasionante. Todavía es una enfermedad crónica sin cura definitiva, donde los tratamientos médicos se limitan a frenar el proceso de avance, hacer más llevaderos los síntomas y lograr cada vez periodos más largos de remisión. Por otra parte, la variada localización y los diversos tipos de psoriasis, sin olvidar la propia actitud de los pacientes, hacen que resulte imprescindible una singularización en los tratamientos.

A esta variedad de tipologías y de localizaciones se corresponde otra variadísima gama de reacciones por parte de los pacientes. Hay desde quienes tratan de ocultar la enfermedad hasta los que se destruyen psicológicamente. Todo ello exige una especial dedicación por parte del dermatólogo, que incluye el diálogo y el apoyo moral al paciente, orientándole hacia una atención especializada en los casos que se intuyen graves. Y es que las lesiones psicológicas provocadas por la psoriasis vienen a ser, en ocasiones, más graves que las propias escamas de la piel.

La psoriasis es una de las dermatosis inflamatorias más comunes con una etiología compleja, multifactorial y desconocida. Es una enfermedad crónica de la piel, con una prevalencia en la población de aproximadamente un 1,4% en nuestro país.

No es hereditaria, aunque aproximadamente un 30% de los pacientes tienen antecedentes familiares. No es contagiosa, dato a resaltar, porque la psoriasis crea rechazo e incomprensión en la sociedad y la población teme contagiarse.

Muchos de los pacientes psoriasicos creen que el estrés es uno de los factores más relevantes que determina, una exacerbación de la enfermedad y de su evolución. El estrés relacionado con la enfermedad, con la familia y las relaciones interpersonales son importantes agravantes de la enfermedad. Lo mismo que los estados depresivos.

La relación entre el alcohol y el desarrollo de la psoriasis no se ha podido demostrar. Aunque se han propuesto algunas hipótesis sobre la influencia del exceso de alcohol, los factores psicológicos, la consecuencia metabólica de las lesiones hepáticas, la aparición de frecuentes infecciones y los factores inmunológicos en el curso de la evolución de esta enfermedad.

Una alimentación no equilibrada, con exceso de grasas, así como un elevado índice de masa corporal o un elevado consumo de tabaco podrían favorecer el riesgo de padecer psoriasis.

Es importante el diálogo con el paciente, en medicina siempre lo es, y en esta enfermedad es especialmente importante la comunicación con el enfermo: explicarle desde el principio que es una enfermedad crónica, de causa desconocida, benigna, no contagiosa, aclararle los factores que le pueden beneficiar o empeorar, etc.

Hemos de dedicar tiempo para escuchar, explicar y ponernos en el lugar del paciente, ya que la psoriasis le puede afectar a su trabajo, a sus relaciones personales y sociales, etc.

Hoy día el tratamiento de la psoriasis ha avanzado mucho en los últimos años, pero esto será motivo de otro artículo.

 
El otoño, época de renovación capilar

Las personas renovamos periódicamente nuestro cabello y suele realizarse en esta época del año, en otoño, aunque en los últimos años y debido al cambio climático, cada vez en más personas esta renovación, se adelanta a los meses de Julio o Agosto. Es una renovación de nuestro cabello necesaria, normal, periódica y que suele resolverse espontáneamente. Por lo tanto no hay que preocuparse. Pero si esa persona nota que la caída es intensa, que lleva tiempo, le causa un importante estrés o es de pelo fino y con antecedentes familiares de alopecia, creo que debo aconsejar que conviene que acuda a consulta con su dermatólogo para descartar otras posibles causas de la caída del cabello.

El dermatólogo estudiará su caso. Realizará la correspondiente historia clínica, estudiando desde cuando se cae el pelo, duración de la caída, forma de la caída, etc. Estudiará los antecedentes familiares y personales. Realizará una exploración del cabello, del cuero cabelludo, de las uñas, del conjunto de la piel, etc. Realizará, además, todas las analíticas y pruebas complementarias que crean necesarias y con todo, hará un diagnóstico correcto e instaurará el tratamiento adecuado. El dermatólogo es el profesional médico más indicado para hacer un diagnóstico preciso y recomendar el tratamiento más apropiado a caso.

El ciclo del pelo puede verse afectado por los cambios estacionales. El pelo crece más en verano, por el calor, lo mismo crece que crece más en la mujer que en el hombre y más en la juventud. En cambio al final del verano, un mayor número de folículos entra en reposo. También hay estudios que demuestran que existen ritmos animales en los niveles sanguíneos de andrógenos. Mayor nivel de estas hormonas coincide con mayor caída.

En verano, el sol, el calor, el sudor, el cloro, el salitre del mar hace que el pelo se debilite, se haga más frágil y son más razones para que el pelo se caiga más en otoño. Así pues, el ciclo del cabello: crecimiento (fase anágena), fase de involución o transición (fase catagena) y la de reposo (fase telógena) puede verse afectado por factores medioambientales. La primera fase dura de 2 a 5 años, la 2ª fase dos semanas aproximadamente y la tercera fase 3 meses aproximadamente.

El cabello está constituido fundamentalmente por una proteína que se denomina queratina. Pero el cabello también contiene grasas, pigmento (melanina), oligoelementos y agua.

Por termino medio cada persona tiene en su cabeza unos 100.000 pelos, pero en algunas personas este número puede alcanzar los 150.000. Los pelirrojos tienen unos 80.000, los morenos o castaños unos 100.000 y los rubios unos 140.000. El pelo crece de 1 a 1,5 cm. al mes, aproximadamente. El pelo es muy fuerte: un solo cabello es capaz de aguantar un peso aproximado de 100 gr. sin romperse y la queratina es la responsable de esta fuerza.

Nuestro tipo de cabello viene determinado genéticamente. El tipo de pelo que uno posee se debe, por tanto, a la herencia derivada de sus progenitores. La forma del pelo varía según la zona corporal y la raza.

En esta época del año es cuando más pacientes acuden a la consulta de dermatólogos para resolver esta patología. A pesar de que sólo del 8 al 10% de los pacientes con alopecia pasan por dermatología.

Y qué debemos hacer si se nos cae el cabello: acudir al dermatólogo, no obsesionarnos con la caída del cabello, no autodiagnosticarnos ni que lo haga el amigo. No utilizar productos milagro, ni tratamientos no contrastados científicamente. Hoy día, los dermatólogos tenemos tratamiento para detener la caída del cabello y en muchos casos recuperar lo perdido. Se necesita un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado y no espere resultados inmediatos, el ciclo del pelo es largo y aún con el tratamiento adecuado, se necesita un tiempo para apreciar la mejoría.

Para prevenir la caída del cabello debemos: comer de forma sana, equilibrada y suficiente, tener un cuidado correcto del cabello, usar los secadores a baja potencia y a cierta distancia, cuidado con las planchas, rizadores, etc., y hacer un uso correcto de los cosméticos del pelo.

 
Dermatitis del ama/o de casa

Es un proceso dermatológico mucho más frecuente de lo que la gente conoce. Afecta a un 2-7% de la población. Aunque es menor al gran número de personas que realizan actividades domésticas. Es la dermatitis o eczema que vemos con más frecuencia, antes en mujeres y ahora cada vez más en hombres ya que cada vez son más los que realizan trabajos en casa.

Pero también afecta estas dermatitis o eczema de las manos a otros colectivos. Las ocupaciones asociadas mayoritariamente son amas de casa, albañiles, peluqueros, personal de la salud y trabajadores de la industria metalúrgica (trabajo manual en medio húmedo). En los niños aumenta con la edad y suele deberse al contacto con metales y derivados de mercuriales.

La piel de las manos con eczema suele estar enrojecida, áspera, seca, descamada y con tendencia a la formación de grietas. El paciente, frecuentemente mujer se queja de tirantez, sequedad, picor y dolor.

Normalmente son dermatitis de contacto de origen irritativo y que se inician por una sequedad de las manos, por eso es tan importante la hidratación de las manos y su protección. Pero este tipo de dermatitis o eczema también puede ser de origen alérgico de contacto.

La dermatitis de contacto irritativa es una reacción cutánea localizada, no inmunológica, secundaria a la exposición de la piel a sustancias irritantes. Las más frecuentes son los detergentes y el agua en el caso de la mujer y de los aceites y disolventes en el caso del hombre. Influye en su aparición la temperatura, humedad, oclusión, roce, traumas, higiene, etc.

La dermatitis de contacto alérgica se debe a una sensibilización previa frente a una sustancia. Requiere un intervalo de tiempo entre contacto y el desarrollo de las lesiones. Se puede extender a otras zonas y la alergia persiste durante años o de por vida.

Influyen también en este proceso dermatológico los antecedentes personales y familiares de atopia, piel seca, etc.

En el diagnóstico, como siempre en medicina es fundamental la historia clínica, también la exploración y en un gran número de pacientes las pruebas alérgicas de contacto (epicutáneas).

Se debe realizar una historia clínica completa preguntando de forma exhaustiva por las sustancias con las que contacta, incidiendo muy especialmente en el mundo laboral y doméstico. En las dermatitis de las manos hemos de preguntar igualmente por el hábito de lavado, el contacto con los jabones y disolventes y con químicos con capacidad alergénica como las colas, las pinturas, el látex, los tintes, etc.

Si se sospecha que el origen sea por una alergia de contacto, se deben realizar las pruebas epicutáneas. Se realizan para detectar la alergia a sustancias que pueden entrar en contacto con la piel y ser la causa de la dermatitis que padece la persona que estamos estudiando. Son indoloras. Las sustancias sospechosas, adecuadamente preparadas se aplican sobre la piel del paciente, se cubren durante 48 horas, se dictan unas normas, no mojarse, no rascarse, etc., se levantan a los dos días y se realiza otra lectura a las 96 horas, y a veces otra más tardía. Se valora el resultado y se confirma el diagnóstico y la sustancia responsable.

Para el tratamiento de este proceso dermatológico es importante y primordial evitar el contacto con la sustancia o sustancias responsables de la dermatitis, seguir con minuciosidad y constancia el tratamiento prescrito por el dermatólogo y seguir las normas de prevención que aconseje el especialista como usar guantes de plástico o polietileno para evitar el contacto con sustancias agresivas. No use de goma. Es preferible utilizar guantes de algodón dentro de los de plástico. En caso de entrar agua debe quitárselo de inmediato. No use nunca guantes demasiado pequeños. Evite el agua muy caliente ya que la falta de transpiración irrita la piel.

No deje que su piel entre en contacto con disolventes y quitamanchas, como el alcohol, la gasolina, el tricloroetileno, la trementina y los diluyentes.

Evite el contacto directo con ceras y productos para pulimentar o dar brillo a los metales, el calzado, el suelo, el coche, los muebles y las ventanas.

No pele o exprima con las manos desnudas ajo, cebolla, naranjas, limones, pomelos, tomates o patatas recién cogidas. Ni limpie pescado u otros alimentos húmedos.

 
La visita otoñal al dermatólogo

El otoño es, por muchas razones, la estación donde resulta obligada la visita al dermatólogo. La época más adecuada para establecer una rutina de hábitos saludables para la piel que deberán acompañarnos durante todo el año.

En primer lugar, resulta muy conveniente vigilar la aparición de manchas y alteraciones en la pigmentación ocasionadas por algunos descuidos en la exposición al sol. Por cierto que todavía hay quienes piensan que, por el hecho de no acudir a la playa, la fotoprotección ya no es necesaria. Y lo sigue siendo, al igual que la hidratación de la piel. A estos cuidados permanentes (tan fáciles de olvidar cuando el trabajo ocupa muchas horas) deben añadirse ahora los correspondientes a la necesaria protección frente al impacto del frío y del viento.

La visita al dermatólogo resulta, además, imprescindible, si se tiene en cuenta que, según constatan las estadísticas, cerca del 80% de la población española desconoce cómo es su tipo de piel y, consecuentemente, los cuidados que precisa. Estas carencias pueden ser solventadas fácilmente acudiendo a la consulta del especialista.

En esta época hay que tener también en cuenta que los cambios estacionales afectan al ciclo del cabello y que el dermatólogo es el especialista adecuado para valorar la intensidad de la caída y establecer las medidas preventivas o correctoras más convenientes.

La piel es un tesoro lo suficientemente valioso como para confiarlo al especialista adecuado. La consulta al dermatólogo constituye un gratificante acierto para iniciar con buen pie el otoño.

 
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