Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

La alimentación y la piel

 

Uno de los primeros cambios que suele producirse cuando comienza el nuevo año consiste en corregir los excesos alimenticios que se producen durante las fiestas navideñas. Y, aunque no suele repararse en ello, conviene subrayar que la nutrición (pieza importante del contexto de una vida sana) tiene una influencia considerable sobre el estado de la piel. La ingesta de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales, así como una atención adecuada a las vitaminas puede proporcionar efectos muy beneficiosos .Por ejemplo, el ácido fólico o la riboflavina están relacionados, respectivamente, con la renovación celular y con la prevención y reducción de la seborrea. Por su parte, la vitamina C constituye un eficaz escudo protector, al activar muy notablemente las defensas.

Sin embargo, es la vitamina A la que, seguramente, realiza aportaciones más claras para el mantenimiento de una piel sana, favoreciendo el desarrollo de pigmentos en la piel. Mientras que los efectos antioxidantes de la vitamina E contribuyen a mejorar el tejido y, con ello, a un envejecimiento en mejores condiciones. Una alimentación variada, que garantice el suministro de las vitaminas más influyentes constituye un verdadero seguro para la piel.

Frente a esto, los factores tóxicos (como el estrés, el tabaco o el alcohol) tienen una influencia muy negativa sobre el órgano más extenso del cuerpo humano. Cada vez se realizan más estudios que aportan nuevos datos y precisan las relaciones entre alimentación y cuidado de la piel. Estos primeros días del año vienen a ser el momento adecuado para, además de compensar los excesos navideños, trazar una estrategia eficaz que garantice una dieta adecuada , en el contexto de una vida saludable.

 

 

Miguel Aizpún