Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

Extreme el cuidado con las medusas

Cada año, las medusas se van convirtiendo en un problema mayor en las playas españolas. Hace años, encontrar unas medusas era casi anecdótico y servía de tema de conversación entre los bañistas. En los últimos años, las medusas en la mayoría de las playas españolas se han convertido en un “bañista más”. Además, cada vez se acercan a nuestras playas ejemplares más peligrosos.

Los científicos creen que hay dos razones fundamentalmente, por una parte, el exceso en la pesca ha hecho que vayan a menos los peces que siempre han actuado de depredadores naturales de las medusas, y por otra parte, el aumento de la temperatura del mar ha favorecido el aumento de las medusas. La medusa común suele ser la más habitual en nuestras playas, sobre todo en el Mediterráneo, pero en los últimos años se han detectado especies más peligrosas de medusas, no habituales en nuestras costas y mucho más peligrosas. Una de las especies de medusas más peligrosas es la carabela portuguesa, ya que tiene 10 veces mayor concentración de células urticantes y un veneno más potente. No es muy frecuente en nuestras playas, pero en los últimos años se empiezan a ver algunas.

La picadura de la medusa es de las más vinculadas al verano y es una de las más molestas. Normalmente se produce por contacto de forma accidental con alguno de los tentáculos que liberan una sustancia urticante, produciendo la reacción en la piel.

Por norma general, las picaduras de medusas no suelen ser graves, aunque siempre hay excepciones. Si hay algo que caracteriza a estas picaduras es la molestia y el ardor que presenta en la piel del bañista al entrar en contacto con la medusa.

Los síntomas comunes a las picaduras de medusas, sin contar con que el paciente sea alérgico o tendrá algún tipo de de enfermedad que haga variar estos, son: dolor, ardor, inflamación, enrojecimiento y sangrado.

Posteriormente pueden aparecer síntomas similares a los producidos por una quemadura. La distribución del veneno por todo el organismo puede conducir a una sensación de opresión torácica, calambres musculares e incluso dificultad respiratoria.

Aparece con cierta frecuencia un cuadro con angustia, agitación, pérdida de apetito, conjuntivitis y en ocasiones dolor de cabeza. Pero, en general, la clínica post-picadura suele ceder en pocas horas.

Hay que extremar la precaución en los niños en la zonas de playa con medusas. Si se ha producido una picadura, atención en los niños, en los ancianos, en embarazadas, en personas alérgicas, en personas con problemas cardiovasculares o respiratorios y también en personas que con anterioridad hayan sufrido picaduras ya que las reacciones pueden ser más intensas.

Qué se debe hacer ante la picadura de una medusa: evitar rascarse, retirar con cuidado los restos de medusa, lavarse con agua salada (nunca con agua dulce), aplicar frío (por ejemplo hielo), y acudir al puesto de socorro o centro de salud más próximo.

El verano es la estación por excelencia para las picaduras de avispas, abejas, mosquitos, tábanos, chinches, pulgas, arañas y garrapatas. Con el calor se inicia la época más prolífica de los insectos, hacemos más actividades al aire libre y llevamos menos ropa dejando al descubierto mayor extensión de piel.

Miguel Aizpún

Publicado en La Rioja el 22 de Agosto de 2017