Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

Disfrute del placer del sol, pero no se queme

El sol es esencial para la vida. Nuestro cuerpo está diseñado para aprovechar el sol. Debemos saber disfrutar del sol, que tiene cosas buenas para nuestro cuerpo y nuestra salud. Favorece la formación de Vitamina D, que es necesaria para la función normal de los huesos. Tiene un efecto antidepresivo.

Todos estamos deseando que lleguen los primeros días de sol para salir de la “melancolía invernal”, tomar el sol evita una forma de depresión, conocida como “trastorno afectivo estacional”. El sol es bueno para algunas enfermedades de la piel, como el psoriasis y la dermatitis atópica, y favorece el bronceado, que es un patrón de belleza, aunque ahora en la moda se va más a un moreno suave, uniforme y más duradero. Ya lo dijo Nicole Kidman, “el blanco es bonito” y el bronceado no es sinónimo de salud.

Pero el sol también tiene sus efectos negativos: quemaduras solares, envejecimiento de la piel, cáncer de piel, etc.

Sepamos disfrutar el sol positivamente. No hagamos largas exposiciones al sol, y usemos siempre una buena fotoprotección solar.

Es importante conocer la respuesta de la piel ante la exposición solar que no es uniforme en todos los individuos. Hay que conocer nuestra “tolerancia al sol” (fototipo). Hay 6 tipos de fototipos, según el grado quemadura y pigmentación.

La piel tiene su propia protección frente al sol. Aumenta la producción de melanina y se produce el bronceado (protección fisiológica), pero nosotros debemos de adoptar unas medidas de fotoprotección (protección activa).

  • No tomar el sol en las horas de mayor actividad solar, de 12 a 16 horas. Aproveche para comer y realizar la siesta. Nunca al sol.
  • Usar ropa adecuada. Existe en el mercado ropa con factor de protección que dependerá de su color, hechura, espesor, tratamiento químico, etc.
  • Lleve la cabeza cubierta. Mejor sombrero de ala ancha, que las gorras de “béisbol americanas”. Le va a proteger también las orejas.
  • Use gafas de sol. Es muy recomendable proteger los ojos, que también están expuestos a los efectos perjudiciales del sol (favorece la formación de cataratas, etc). Use gafas de sol homologadas.
  • Use fotoprotector solar. Los protectores solares vienen etiquetados con un factor de protección solar (FPS) 15, 30 o 50. Un protector solar etiquetado con un FPS 15 significa que usted tardará 15 veces más en quemarse, comparado con lo que tardaría sin usar protector solar alguno. Un protector solar con un FPS 30 significa que le tomaría 30 veces más tiempo.

La eficacia de los protectores solares se ve afectada por varios factores. Los ingredientes activos de un protector solar se descomponen con el tiempo, así que asegúrese de comprobar la fecha de caducidad indicada en el envase. La cantidad que utiliza y la frecuencia de uso afectan su protección contra el sol; la transpiración y el tiempo en el agua también pueden reducir la eficacia de la protección solar.

En la aplicación del fotoprotector siga los consejos de su dermatólogo sobre cuál debe usar y cómo, tanto para la cara como para el cuerpo.

Aplíqueselo 20 ó 30 minutos antes de la exposición solar, de forma generosa en cara y cuerpo, con la piel limpia, sin restos de cosméticos y renuévelo cada dos o tres horas, o antes si se ha bañado o ha sudado en exceso.

Cuidado especial con los niños, embarazadas y personas de edad. Son más sensibles a la radiación solar. Extreme las medidas de fotoprotección. Cuidado si se expone al sol y está tomando medicación. Asegúrese que no son medicamentos fotosensibles.

Cuidado con los días nublados. Las nubes dejan pasar los rayos solares. No descuide esos días la fotoprotección. Muchas de las quemaduras solares que vemos los dermatólogos se producen en esos días por “bajar la guardia”.

 

 

Publicado en La Rioja el 1 de Agosto de 2017

Miguel Aizpún