Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

Cuidados de salud en verano

El verano es la época del año donde se presentan unas patologías propias de esta estación. Quemaduras solares, golpe de calor, insolación, intoxicaciones alimentarias, conjuntivitis, otitis, micosis, accidentes en piscinas, playas o ríos,…, son los enemigos de nuestra salud en verano.

Quemaduras. Se trata del peligro más frecuente de las vacaciones. Son muchos lo que se quedan dormidos en la playa o los que olvidan los fotoprotectores. Además del envejecimiento prematuro de la piel, el riesgo de un cáncer cutáneo es un hecho confirmado. Por eso es importante utilizar la protección solar adecuada, según el tipo de piel, y exponerse al sol de forma progresiva. Los niños necesitan mayor protección, ya que su sistema inmunológico no está totalmente desarrollado. Los especialistas recomiendan que no se exponga al sol a los menores de tres años y que utilicen medidas de protección complementarias a las cremas, como gorros, camisetas y gafas de sol.

Insolación. Las lesiones cutáneas vienen muchas veces acompañadas de la temida insolación. Dolor de cabeza, fatiga, deshidratación, escalofríos e incluso náuseas y vómitos, son sus síntomas. Se trata de un cuadro asociado a una falta de respuesta de los mecanismos encargados de eliminar el exceso de calor del cuerpo, que puede llegar a provocar lesiones irreparables. Para prevenirla, basta con beber agua regularmente, preferentemente enriquecida con sales, y evitar largas exposiciones al sol.

Salmonelosis. El calor también afecta a la calidad de los alimentos. Entre las enfermedades infecciosas de mayor incidencia se encuentra la salmonelosis. Su causa es la “salmonella”, una bacteria presente de forma natural en el intestino de los animales y que puede ser tóxica en alimentos como huevos crudos o poco cocinados, aves mal cocidas y alimentos cocinados que se mantienen sin refrigerar durante un tiempo prolongado. La infección se traduce a las pocas horas en diarreas, fiebre, vómitos y dolores abdominales. Para prevenirla, se debe guardar la máxima higiene en la cocina, respetar la cadena del frío y evitar el consumo de productos crudos.

Conjuntivitis. Esta patología, provocada por los baños en piscinas con exceso de cloro, es el principal problema que presentan los ojos en verano. Para evitar sus efectos nocivos (irritación, picor y falta de visión), se recomienda lavar los ojos con suero fisiológico después de cada baño y usar siempre gafas de piscina. El contacto directo de los ojos con el agua de mar también debe evitarse, ya que presenta una concentración salina que puede producir sequedad.

Micosis. Producida por la acción de los hongos, suele presentarse en los pies y en las zonas con pliegues, como las axilas y las ingles. Andar descalzo, el sudor, el roce y la humedad favorecen su contagio. El paciente debe ser meticuloso con el tratamiento, ya que la curación es lenta. Para prevenirla aconsejo cambiar de calzado dos veces al día y secarse bien las zonas de riesgo. Aunque nunca compartiendo toallas, que pueden ser una posible fuente de contagio, sobre todo si están mojadas.

Todos los veranos tenemos desgraciadamente algún ahogamiento, y diversas lesiones de mayor o menor gravedad por accidentes en piscinas, playas o ríos.

La mayoría de las lesiones en piscinas son porque el afectado desconoce la profundidad del fondo o bien porque calcula mal al tirarse al agua y se golpea con el bordillo. En los ríos suele producirse por desconocimiento de sus características: fondo, rocas, etc. Y en el mar, en ocasiones por el mismo efecto de la ola.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad, las zambullidas en el agua producen entre un 5 y un 6,5% del total de las lesiones medulares. Los afectados son, en más de un 80%, jóvenes de 15 a 25 años, y cuatro de cada cinco son varones. Se trata de un accidente que se puede prevenir de forma fácil.

La lesión está muy relacionada con la forma de tirarse al agua. Así, la mayoría de los accidentes se producen cuando el sujeto se tira de cabeza en un lugar donde no cubre lo suficiente. La intensidad de la lesión depende del golpe.

Un riesgo añadido a estos accidentes es que el lesionado puede perder el conocimiento y ahogarse.

Publicado en La Rioja el 18 de Julio de 2017

Miguel Aizpún