Dr. Miguel Aizpún Ponzán

Dra. Eva Fernández Vilariño

Dra. Patricia García Morrás

El cambio climático y la piel

Vivimos momentos de cambios agitados, en los que casi todo se cuestiona. Cuando parecía que los países industrializados se mostraban dispuestos a planificar una estrategia común para reducir las consecuencias negativas del cambio climático, Estados Unidos, que parecía llamado a ser uno de los líderes de esta lucha, se ha descolgado del acuerdo. La economía a corto prima sobre el interés de la herencia futura, todo un manifiesto sobre la insolidaridad con las generaciones venideras.

La medicina, sin embargo, no entiende de estos 'planteamientos políticos y se centra, como siempre, en cuidar la salud. Y, en lo que respecta a la dermatología, parece claro que el cambio climático (si las advertencias de los científicos se confirman) tendrá su influencia sobre la piel. El aumento de la temperatura, la disminución de la humedad y el posible aumento de radiación solar vendrá a favorecer el fotoenvejecimiento, procesos alérgicos y dermatosis.

Se estima que alrededor del 50% de la población de los países industrializados desarrollará un proceso dermatológico maligno. En un 70% de los casos, estas afecciones podrán tener un origen ambiental.

Lo más prudente es adoptar, desde ya mismo, unos hábitos saludables preventivos para asegurar el buen estado de la piel. Hay que procurar mantener en el domicilio y en el lugar de trabajo un nivel permanente de humedad adecuada (entre el 30-40 por ciento), evitar los ambientes cargados y pulvígenos e hidratar convenientemente las zonas ásperas. Si los políticos no se ponen de acuerdo, al menos nosotros debemos hacerlo en beneficio de nuestra piel.

Miguel Aizpún

Publicado en la Página Web de la Fundación Piel Sana